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Workshop indicadores: Vivienda

El Workshop sobre indicadores de pobreza energética en la vivienda se desarrolló durante la tarde del martes 14 de agosto, en donde integrantes de la Red de Pobreza Energética se dieron cita en la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile para discutir sobre cuáles son los parámetros apropiados para observar y medir la pobreza energética en las viviendas chilenas.

El objetivo del encuentro fue discutir acerca de los elementos centrales y relevantes a la hora de medir con indicadores la pobreza energética al interior de los hogares. Por esto, en el inicio de la jornada presentó el investigador Rubén Calvo y la investigadora Monserrat Bobadilla, exponiendo sobre las características de las viviendas, detallando variables como el tipo fuente energética, tipos de combustibles para calefacción, los tiempos de uso y la diversidad de usuarios.
La discusión de los investigadores también abordó el ámbito de políticas públicas y se reflexionó sobre la importancia de que los usuarios de los hogares cuenten con una mejor administración de los recursos energéticos.  Además, se hizo hincapié en la necesidad de seguir investigando sobre los niveles de pobreza energética dentro de las viviendas, pues se carece de datos sobre la temperatura y/o humedad de los hogares en los distintos contextos territoriales y climáticos de Chile.

Participantes

Alejandra Cortes –INVI

Andres Marconi –Centro de Energía

Carlo Saavedra –Red Genera

Gabriela Armijo –Ambiente Consultores

Monserrat Bobadilla –Latitud

Patricio Alarcón –CEGA

Ricardo Tapia –INVI

Rodrigo Narvaez –MINVU

Victor Cárdenas –Independiente

Felipe Valencia –Universidad de Chile

Waldo Bustamante –PUC, CEDEUS

Ericka Osses –Centro de Energía

Hermes Sepúlveda –DITEC, MINVU

Jose Rondon –PUCP-INTE

Patricia Gonzalez –RedPE


¿Qué es RedPE?

La Red de Pobreza Energética (RedPE) propone favorecer vínculos de colaboración entre investigadores de diversas disciplinas y especializaciones con alcance nacional e internacional, para la generación de conocimiento que permita abordar los desafíos de la pobreza energética en Chile. RedPE nace desde la necesidad de abordar la Pobreza Energética (PE) de forma integral a nivel país. Mientras desde la academia existen aproximaciones limitadas y tangenciales, basadas principalmente en enfoques monodisciplinares, en el ámbito público recién se está conociendo el concepto. Esto implica una disgregación de la información y capacidades, así como una falta de convergencia y cooperación sinérgica para enfrentar los desafíos relacionados con PE.  Bajo este marco se plantean los siguientes objetivos a mediano y largo plazo, los que se pretenden alcanzar durante los tres primeros años de existencia (2017, 2018 y 2019):

Construir un marco conceptual y metodológico que permita proponer técnicas e instrumentos para abordar la PE con una mirada interdisciplinaria

Desarrollar espacio abierto de acceso al conocimiento relacionado con PE.

Identificar los factores claves que inciden en la PE a nivel territorial y sociocultural en Chile

Identificar los factores claves que inciden en la PE a nivel territorial y sociocultural en Chile

Posicionar la PE como factor relevante para la disminución de la desigualdad a nivel país

¿Quiénes somos?


Presentación Alejandra Schueftan

Presentación de la investigadora Alejandra Schueftan sobre los resultados del estudio “Control de la contaminación atmosférica en un contexto de Pobreza Energética en el sur”. Estudio realizado por el Instituto Forestal, parte del Ministerio de Agricultura de Chile.


La (mala) costumbre del frío en la vivienda

Por muy tolerante al frío que se sea, esta semana en la zona centro sur del país las temperaturas exteriores se encuentran muy lejanas al rango de confort térmico de los seres humanos (generalmente entre 16ºC y 27ºC)(1). La “costumbre” al frío o más bien, “aguante” a bajas temperaturas en el hogar es una idea internalizada en nuestra sociedad. Para la mayoría, prácticas como pasar frío en invierno, tener algún tipo de enfermedad respiratoria unas dos veces esta temporada y desembolsar una cantidad preocupante de dinero en calefaccionar se aceptan como algo “normal”. Sumadas a esta “normalidad” se encuentran las emisiones de gases contaminantes al aire producto de la combustión, que se han vuelto el “sacrificio necesario” para sobrevivir a las bajas temperaturas de la estación.

La mayoría de los chilenos nos encontramos, especialmente en esta época, en disconfort térmico dentro de la vivienda por una gran cantidad de horas, y en los horarios de mayor exigencia, es decir, cuando se registran las mínimas diarias de temperatura es justamente cuando se pasa mayor tiempo en el hogar. Además, de acuerdo a cifras de CEPAL, un porcentaje no menor de familias necesita destinar más del 10% del presupuesto familiar en mantener condiciones aceptables de temperatura al interior de la vivienda. Ambos escenarios pueden definirse como pobreza energética porque es necesario gastar parte importante del presupuesto mensual en calefacción, en desmedro de otros gastos, o en caso de no poder cubrir dicho gasto, por asumir el frío y aguantarlo. Esta situación es realmente dramática si pensamos en grupos familiares integrados por menores de edad, ancianos o enfermos.

La actual reglamentación térmica chilena establece que los parámetros con los que se construyen la mayoría de las viviendas en Chile hasta el día de hoy es insuficiente para acondicionar térmicamente y mantener una temperatura confortable al interior de los hogares sin poder prescindir de sistemas de calefacción activos. Esto se observa en prácticamente todos los climas de nuestro país. De este modo nuestro ambiente habitacional se encuentra lleno de viviendas mal aisladas, con exceso de infiltraciones, puentes térmicos, condensación y con una envolvente (muros y cubierta en contacto con el exterior) deficiente que presenta una alta transmitancia térmica, es decir con un importante flujo de calor a través de ésta. Todo debido a una baja exigencia de estos factores en la construcción lo que se ve agravado por el mal uso de quiénes habitan las viviendas.

Los caminos para mejorar considerablemente esta situación y sacar a un alto porcentaje de familias de la pobreza energética son diversos y van desde empapar a nuestra sociedad de un aprendizaje respecto a habitar y entender una vivienda energéticamente eficiente, utilizar equipos o sistemas de calefacción con alto rendimiento energético y no contaminantes además de incluir energías renovables no convencionales, ERNC, en dichos sistemas. Pero ante todas estas estrategias, la más fundamental tiene que ver con el mejoramiento de nuestra vivienda desde los elementos que componen su envolvente (muros, ventanas, piso y cubiertas), aislándola de manera correcta y suficiente para cubrir una alta cantidad de horas de demanda de calefacción sin requerir demasiado consumo de estufas o equipos activos de acondicionamiento térmico. El mejoramiento de tan sólo este elemento, la piel de nuestro hogar, nos permitiría aumentar nuestro confort térmico, cuidar nuestro bolsillo y por lo tanto, mejorar nuestra calidad de vida.

Es urgente entonces que la Reglamentación Térmica Chilena aumente su exigencia, que existan programas o subsidios de apoyo al mejoramiento de viviendas existentes o nuevas y que se hagan los esfuerzos de manera colectiva para exigir y lograr un mayor estándar para nuestros hogares.

Sólo de este modo podremos avanzar a disminuir la pobreza energética en nuestro país, a evitar enfermedades relacionadas al frío o malas condiciones atmosféricas, aumentar nuestra calidad del ambiente interior y pasar inviernos más felices.

Monserrat Bobadilla Z. Arquitectura Sustentable y Eficiencia Energética. Red de Pobreza Energética

Columna disponible en El Dínamo

RedPE visitó Coyhaique con el objetivo de fortalecer lazos e investigación en la zona

El pasado 25,26 y 27 de junio, un equipo de investigadores de RedPe viajó a Coyhaique , gracias al apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, para reforzar los vínculos de colaboración con la Universidad de Aysén, autoridades regionales y actores locales.

El equipo estuvo compuesto por los investigadores Anahí Urquiza, Julián Cortés, Catalina Amigo y Enrique Aliste. Para la  coordinadora Anahí Urquiza el viaje fue muy importante pues Coyhaique presenta una situación crítica  en temas de pobreza energética.  “En la región existe un porcentaje importante de población con dificultades de acceso a energía. La carga en el presupuesto relacionado a calefacción es muy importante y Coyhaique es una de las ciudades más afectada por la contaminación atmosférica relacionada con el uso de leña del país”, señaló Urquiza.
Durante la visita a la región la RedPe participó del seminario “Geotermia: Alternativa energética para la Patagonia”, organizado por el Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes y el Centro de Energía, instituciones asociadas a la RedPe. La jornada buscó debatir sobre las problemáticas socioambientales de la región, poniendo énfasis en la contaminación atmosférica y la calefacción. Se conocieron, además, alternativas energéticas para la región, donde se destacó la energía geotérmica como una fuente limpia y renovable.
Por último, cabe destacar que Aysén es una región que  ejemplifica cada una de las dimensiones de pobreza energética -equidad, calidad y acceso- estas variables despiertan múltiples desafíos para mejorar las condiciones de vivienda y salud de los habitantes de la región.

Seminario: Proyectos colaborativos para enfrentar la pobreza energética

El seminario“Proyectos colaborativos para enfrentar la pobreza energética: desafíos para la articulación entre Academia, Sociedad Civil y Sector Privado” buscó visibilizar el trabajo colaborativo realizado por diversas organizaciones vinculadas a RedPE, que se proponen enfrentar alguna de las dimensiones relacionadas con la PE.

El encuentro se realizó el jueves 05 de julio en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, contando con una masiva participación de asistentes y 15 expositores de las diferentes organizaciones que trabajan vinculadas con RedPE sobre pobreza energética.

Participantes

Gabriela López – EGEA ONG

Casa Cebolla

Macarena Valdés – Escuela Salud Pública

Sara Ascencio – ADAPT Chile

Juan Moreno Belmar – PROCASUR

Rocío Sepúlveda – Red Genera

Julio Lira –Colegio de Ingenieros

Patricio Mendoza –Centro de Energía

Agencia Chilena de Eficiencia Energética

Darío Morales –Acera

Rubén Méndez –EBP Chile

Cristian O’Ryan –Endurance Electric

Ximena Muñoz – SULI – CILUZ


Colaborador RedPE es becado debido a su tesis sobre pobreza energética

El colaborador de RedPE, Javier Piedra, fue becado por la Fundación Superación de la Pobreza, FUSUPO, por su tesis sobre pobreza energética titulada el “Rol del Estado en la Política Energética: de la discusión sobre la pobreza energética”, la cual aborda la función que debe tener el Estado frente a las políticas energéticas del país.

Javier Piedra es colaborador de la Línea de Energías Renovables y Gestión Local de RedPe y miembro de la Fundación de Energía para Todos. Actualmente realiza su tesis en marco del programa  de magíster en Gestión y Políticas Públicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Piedra señala la importancia de investigar sobre pobreza energética, lo que se refleja en su investigación comparativa entre el rol del Estado en la realidad energética de Chile y  el panorama que se vive en las naciones de América y Europa: “Me interesa esclarecer que el Estado tiene un rol en nuestra política energética, entonces, me interesa ver si ese rol del Estado se hace cargo o no de la pobreza energética y qué mecanismos tendría para abordar el tema”.
Por otra parte, el investigador destaca los lazos que  ha  establecido al interior de RedPE, destacando el vínculo de trabajo con el coordinador Patricio Mendoza: “Patricio es un apoyo fundamental en mi trabajo puesto que tiene un acabado conocimiento tecnológico sobre  energía, entregándome herramientas de punta para el análisis de la pobreza energética, incluyendo medición o sistemas que el día de mañana nos ayuden a superarla”.
Además, el también miembro de la Fundación de Energía Para Todos, señala la importancia de seguir realizando investigación sobre las condiciones energéticas que presenta Chile: “La pobreza energética viene a decirnos la energía es primordial y si no la tenemos, con estándares de calidad, accesibilidad y equidad, tenemos gente que no se va a poder desarrollar en plenitud. La energía es como el agua, todos debiéramos tener derecho a tener acceso, calidad y a precios razonables”.

Pobreza Energética: un desafío complejo para la política pública

En la pasada cuenta pública se planteó una agenda país que busca enfrentar desafíos tales como el desarrollo, la equidad y la inclusión social. Cada uno de estos, requiere comprensiones profundas de sus condicionantes, expresiones e implicancias en la vida de las personas.

Como Red de Pobreza Energética, nos encontramos abocados desde el 2016 a la comprensión de este fenómeno caracterizado por la insuficiencia, mala calidad o poca sostenibilidad de fuentes que permitan a las personas y comunidades cubrir sus necesidades energéticas. En este sentido hay situaciones preocupantes como  la territorialización de la pobreza energética. Por ejemplo, un 46% de la población total que no cuenta con acceso a electricidad se encuentra en el sur de Chile en las regiones del Bio-Bio y la Araucanía, evidenciando la precaria situación que se vive en esa zona del país.

Por otra parte, hay un uso diferenciado de combustibles para calefacción de acuerdo con la zona climática, lo que trae aparejadas consecuencias como el uso de leña en la zona sur donde la contaminación del aire se señala como principal problema ambiental. Confluyen así la costumbre y el costo en acceso a combustibles de bajo costo y altamente contaminantes, lo que sumado a las inadecuadas condiciones del revestimiento térmico de las viviendas, implica un uso  intensivo de combustible para alcanzar el confort térmico.

Por otra parte, un 34% del segmento pobre, así como un 21% de la clase media baja afirman pasar frio en invierno, lo que se debe en gran medida a la falta de aislación de las viviendas y de calefacción para las mismas. La clase media sufre pobreza energética. Finalmente, sobre el gasto familiar en energía, es posible señalar que las familias de menores ingresos gastan un mayor porcentaje de su presupuesto que las familias de mayores ingresos, pero al revisar los valores absolutos (el total de dinero gastado) es mucho menor y no alcanza para cubrir de manera adecuada sus necesidades energéticas.  En otras palabras, las familias de menores ingresos y la clase media realizan un esfuerzo mayor para calefaccionarse y cubrir sus necesidades energéticas. Estas cifras nos muestran que la pobreza energética va más allá del segmento con menos recursos, se extiende a la clase media, y son una expresión más de las profundas desigualdades existentes en nuestro país.

En este sentido, resulta esperanzador el anuncio de una Ruta Energética que declara entre sus tareas centrales la construcción de un Mapa de Vulnerabilidades, que permita localizar las condiciones territoriales, climáticas, económicas y sociales que afectan la capacidad de acceso, uso y sostenibilidad de este recurso. Creemos que este un paso en la dirección correcta, que apunta en parte a un abordaje de la complejidad del fenómeno, pero junto a él debe sumarse otros en orden al establecimiento de mecanismos permanentes de coordinación funcional intersectorial y multiescalar.

La superación de la pobreza energética no debe quedar en manos únicamente de una cartera, como por ejemplo la de Energía, sino que debe ser capaz de articular a todas las instituciones involucradas en todas sus escalas, sólo así se podrá hacer cargo de un problema tan profundo y complejo, facilitando de esta forma, la instalación de sistemas de observación que remitan información oportuna y relevante para la toma de decisiones y la articulación de agentes del mundo público, privado y de la sociedad civil detrás de un horizonte común de bienestar para todos y todas.

Creemos que así podremos avanzar en complejizar la acción del Estado a la hora de enfrentar con decisión y efectividad este y otros fenómenos, antiguos y nuevos, que afectan significativamente la vida de las personas.

Antonieta Urquieta. Profesora Asistente del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile. Jefa de Carrera de Trabajo Social. Doctora en Trabajo Social y políticas comparadas de bienestar social por la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Magister en Trabajo Social y Políticas Sociales de la Universidad de Concepción. Licenciada en Trabajo Social y Asistente Social de la Universidad de Valparaíso.

Columna disponible en Cooperativa

Confort Térmico como derecho humano, la pobreza también es energética

Ya sea leyendo, conversando, escuchando la radio o revisando una “app”, sin duda todos nos enteramos que se venían dias complejos en cuanto a situaciones climáticas se refieren para gran parte de nuestro país. De la misma manera, autoridades y representantes de las empresas de servicios básicos (energía, agua, gas, etc) realizaron sendos llamados a la ciudadanía hacia el autocuidado para la prevención ante desastres socionaturales.

A propósito de esto, hace unos días atrás, en un taller de la Red de Pobreza Energética estas noticias reflotaron en nosotros una de las banderas de nuestra Red: el confort térmico como derecho humano.

Sin duda, una de las construcciones filosófico-jurídicas más importantes en la historia de la humanidad ha sido el reconocimiento de la existencia de los derechos humanos; no sólo por la relevancia de poner al ser humano como su eje y centro, sino por el reconocimiento de su dignidad frente al  Estado y otras entidades.

Esta concepción marca un antes y un después en la relación Estado-Ciudadano-Sociedad Civil, puesto que nos permite advertir una etapa donde estos derechos son un límite a cualquier actividad (estatal o privada)  a favor de los individuos, y las consiguientes obligaciones de respecto, promoción y protección. No en vano, estos principios están consagrados como “Bases” de nuestra institucionalidad en la Constitución Política.

A grandes rasgos, y con fines netamente explicativos, podemos resumir la evolución de los derechos humanos bajo las siguientes clasificaciones:

  1. Derechos humanos de Primera Generación o también llamados: “Derechos Civiles y Políticos”. Reconocidos a partir de la Revolución Francesa, y expresados en la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”. Son derechos en los que tiene primacía la reivindicación de la autonomía y libertad individual frente al Estado.
  2. Derechos Humanos de Segunda Generación o también conocidos como “Derechos Económicos, Sociales y Culturales” (DESC). Esta nueva generación de derechos humanos exhorta al Estado a asumir un rol activo, exige una actividad positiva por parte de éste. En términos generales, los DESC configuran una “obligación de hacer” del Estado y son de satisfacción progresiva.
  3. Derechos Humanos de Tercera Generación, también llamados “Derechos de los Pueblos o de Solidaridad”. A partir de la segunda mitad del siglo XX, estamos siendo actores-testigos de una nueva “expansión” de las fronteras de los derechos humanos que tratan de responder a los nuevos retos y desafíos, así como a la necesidad de cooperación entre las naciones y de los distintos grupos que lo integran producto de la sostenida interdependencia y globalización mundial.

Entre los “nuevos derechos humanos” que han sido propuestos para formar parte de esta “nueva frontera de los derechos humanos” se encuentran, a modo ilustrativo, los siguientes: el derecho al desarrollo; el derecho al medio ambiente; el derecho a beneficiarse del patrimonio común de la humanidad, el derecho a la asistencia humanitaria, el derecho a la autodeterminación, a la independencia económica y política, a la identidad nacional y cultural, a la paz, a la coexistencia pacífica, al entendimiento y confianza, a la cooperación internacional y regional, a la justicia internacional, al uso de los avances de las ciencias y la tecnología, a la solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos, a proteger el medio ambiente y patrimonio común de la humanidad, a contribuir al progreso que garantice la vida digna y la seguridad humana.

Este nuevo paradigma también ha dejado sentir su influencia en la teoría de los derechos humanos, que cada vez va orientándose más hacia los problemas y necesidades concretas de una nueva categoría de actores aparecidos en la escena nacional e internacional: conflictos étnicos, armamentismo, inmigrantes y refugiados (no sólo producto de guerras sino también por efectos del cambio climático y los desastres naturales), terrorismo de corte religioso, etc.

Producto de la “juventud” de estos nuevos actores y escenarios, la discusión jurídica, filosófica y política entorno a esta nueva generación de derechos humanos no ha sido pacífica, existiendo intensas reticencias y debates entorno a ellos.

Por lo tanto, al hablar de Confort Térmico dentro del estudio de la Pobreza Energética, nos encontraríamos ante un nuevo derecho humano en proceso de formación; “in statu nascendi”, dado que los Estados, principales creadores del Derecho Internacional, se muestran reacios a su reconocimiento en algún instrumento de carácter vinculante o bien, en algunos casos, los vemos incorporados de manera difusa en sus políticas públicas y/o legislaciones locales al abordar sus respectivos conflictos energéticos.

Un enfoque desde la perspectiva de los derechos humanos (considerando al confort térmico como un derecho) nos brinda un marco de análisis en el cual se asume que éstos son propios de la naturaleza humana y deben ser garantizados en el presente y en el futuro; supone entonces, por un lado, un deber de todos los actores tanto de atender a cada una de sus dimensiones (acceso a la energía, calidad de la energía y equidad energética) como al Estado de garantizarlos de manera progresiva.

Julían Cortés Oggero. Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID) / Universidad de Chile. Programa de Riesgo Sísmico (PRS) / Universidad de Chile. Red de Pobreza Energética (RedPE) / Universidad de Chile. julian@dgf.uchile.cl

Columna disponible en El Quinto Poder

Pobreza energética y salud: profundizando lazos con la Escuela de Salud Pública

El  24 de abril se llevó a cabo la presentación de la Red de Pobreza Energética ante académicas/os y estudiantes de postgrado del programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

La reunión fue convocada por Macarena Valdés, Coordinadora de la línea de Bienestar, cultura y eficiencia energética de la RedPe, quien también es académica de la Escuela de Salud Pública. La ocasión logró congregar a estudiantes de magíster y doctorado del programa de Epidemiología. La participación la Escuela de Salud Pública para la RedPE es fundamental, ya que es prioritario generar nuevas investigaciones que aborden la relación entre pobreza energética y salud.
Por esto, junto con presentar la Red, su definición de pobreza energética y los logros que han alcanzado, cobró especial importancia motivar a los oyentes a desarrollar investigación relacionada a pobreza energética, así como ser parte de RedPE. Catalina Amigo, Coordinadora Ejecutiva de la  RedPE, relató la importancia de este vínculo: “el impacto de este tipo de investigaciones es alto por su vinculación con enfermedades asociadas al frío y a la exposición a contaminación atmosférica intra y extradomiciliaria”.
De esta forma, las investigadoras de RedPE se mostraron optimistas a profundizar estos vínculos de trabajo e investigación, esperando a que estudiantes y académicas/os se incorporen a esta plataforma.

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