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Curso: Soluciones Sostenibles para Edificación y Energía en Latinoamérica

La Red de Pobreza Energética y Proyecto CEELA invitan a participar del curso: Soluciones Sostenibles para Edificación y Energía en Latinoamérica.

El curso cuenta con 5 módulos de aprendizaje, clases online durante un mes y está dirigido a mujeres, técnicas y profesionales en el sector de construcción y energía en Latinoamérica.
Además se seleccionarán proyectos liderados por mujeres en México, Colombia, Ecuador y Perú para mentorías y acompañamiento durante 2026. 
Este curso se enmarca en el inicio de la colaboración entre la Red de Pobreza Energética (RedPE) y el Proyecto CEELA, para impulsar el “Fortalecimiento de la Red de Mujeres CEELA” y busca derribar barreras que aún enfrentan muchas mujeres en el sector, como la segregación ocupacional y la falta de oportunidades técnicas, ofreciendo formación, mentoría y acceso a financiamiento.
Inscríbete aquí

Fundación Energía para Todos impulsa proyectos de Eficiencia Energética en Los Lagos y Aysén

Según datos de la Universidad de Chile, la contaminación atmosférica por Material Particulado 2,5, es la causa de cerca de 4.500 muertes al año en Chile. Estas iniciativas pretenden disminuir el excesivo uso de leña -y otros combustibles-, a través de estudios de consumo energético y medidas de aislación térmica de viviendas, con el fin de promover el manejo eficiente de la energía. 

 

Gentileza Fundación Energía para Todos
www.energiaparatodos.cl
Energía para Todos es una Fundación sin fines de lucro que, hace cinco años, se dedica a asesorar Municipalidades y Organizaciones Sociales para levantar proyectos energéticos que aprovechen los recursos renovables de nuestro país y sus potenciales de Eficiencia Energética, enfocándose en la superación de la pobreza energética y promoviendo la participación de la ciudadanía.
“Mejoramiento de la Eficiencia Térmica Residencial en Dalcahue”, es un proyecto impulsado por Fundación Energía para Todos, que tiene como propósito mejorar la calidad térmica de las viviendas de Dalcahue (las cuales, el 94% dependen de la leña). La iniciativa nace a raíz de las instancias de participación ciudadana de la Estrategia Energética Local que realizó Energía para Todos, gracias al programa Comuna Energética del Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética, en donde vecinas y vecinos, plantearon la aislación térmica como una solución urgente ante sus necesidades y demandas energéticas en el hogar.
Según la Calificación Energética de Vivienda del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, el techo es por donde se pierde el 30% del calor interior de una casa, y por el piso, otro 10%. Es por eso, que los esfuerzos del proyecto se despliegan en aislar térmicamente ambos elementos, junto con sellar infiltraciones de aire en puertas y ventanas, que es por donde se desaprovecha otro 10% del calor.
El proyecto co-financiado por el 4to Concurso de Inversión Energética Local del Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética, se está llevando a cabo tanto en sectores rurales, como urbanos de la ciudad de Dalcahue, e incluirá capacitaciones que realizará la Fundación Energía para Todos sobre Eficiencia Energética, gestión de energía y confort térmico, a quienes deseen participar.

La Patagonia no se queda atrás

“Mapas de Calor en Región de Aysén” promete ser un proyecto que aportará en el diseño y elaboración de políticas públicas referentes a la descontaminación ambiental, la aplicación de la Eficiencia Energética y la superación de la pobreza energética en la Región de Aysén.

Junto al apoyo y colaboración de la Secretaría Regional Ministerial de Medio Ambiente de la Región de Aysén y el Departamento de Ingeniería Mecánica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, la Fundación Energía para Todos, desarrollará el proyecto “Mapas de Calor en Región de Aysén”, que entregará insumos técnicos, para el diseño de futuros planes de aislación térmica y Calefacción Distrital en Puerto Aysén, Puerto Cisnes, Puerto Chacabuco y Chile Chico.

El estudio, además de caracterizar las viviendas y calcular el consumo energético por casa, permitirá simular el gasto energético en el caso de estar aisladas térmicamente las viviendas, descubriendo cuánta energía se dejaría de consumir en las zonas urbanas de las cuatro comunas que se están investigando: algo que traerá beneficios sociales, medioambientales y económicos para la región.

Reunión sobre “Mapas de Calor en la Región de Aysén”. En la pantalla: Mónica Saldias, Seremi de Medio Ambiente de la Región de Aysén. De izquierda a derecha: Javier Piedra, director ejecutivo de Energía Para Todos; Nico Carbone, profesional de la Seremi de Energía de Aysén; Bastián Espinoza, Carlos Hernández y Pablo Pérez, estudiantes de la Universidad de Concepción que están realizando su tesis sobre el tema, junto al docente Javier Piedra. Tomando la foto: Nico Smith, profesional de la Seremi de Medio Ambiente de Aysén.

Simón Jarpa, director de innovación de Energía Para Todos, revisando el entretecho de una de las familias beneficiarias de “Mejoramiento de la Eficiencia Térmica Residencial en Dalcahue”.


Energía solar: una oportunidad para reducir la pobreza energética

En Chile, 50.113 hogares no disponen de energía eléctrica, más del 30% de los hogares gastan excesivamente en energía y sobre el 66% de los hogares presentan problemas de eficiencia energética en sus viviendas. Estas situaciones son distintas caras de cómo se expresa la pobreza energética en nuestro país. Un hogar se encuentra en situación de pobreza energética cuando no tiene acceso equitativo a servicios energéticos de alta calidad, que le permitan cubrir sus necesidades de electricidad, calefacción, agua caliente sanitaria, entre otras, y así, sostener el desarrollo humano y económico de sus miembros. 

La energía solar resulta una importante oportunidad para superar la pobreza energética. Por una parte, permite enfrentar brechas de acceso a energía: los sistemas fotovoltaicos y termosolares son una solución relativamente simple y con costos cada vez más bajos, que permiten a largo plazo reducir el gasto en energía de los hogares. De esta forma, la energía solar tiene el potencial de enfrentar las tres dimensiones de la pobreza energética: acceso, equidad y calidad. 

Avanzar en la transición energética y enfrentar los desafíos del cambio climático, pasa por mejorar el acceso a las ERNC y satisfacer las necesidades energéticas de los hogares. Sin embargo, la alta desigualdad existente en nuestro país genera que no todos los hogares cuenten con las mismas condiciones para hacer este importante cambio. 

A nivel domiciliario, en Chile se ha avanzado con la ley 21.118. Desde el año 2018 se ha observado un crecimiento en la capacidad instalada, pasando de instalar 9,6 MW en 2018 a 31,5 MW en 2020. Además, en promedio, los sistemas más utilizados a nivel domiciliario (entre 1 y 5 kW) han reducido sus costos de 2,141 (USD/kWp) a 1,639 (USD/kWp) en 2020. Es decir, la capacidad instalada sigue aumentando, al tiempo que los precios de las tecnologías bajan, abriendo más oportunidades para su uso.

Pese a esto, el costo de inversión inicial sigue siendo sumamente elevado para hogares en situación de pobreza. Resulta fundamental diseñar modelos de financiamiento dirigidos a este sector, que permitan reducir la desigualdad y mejorar el acceso a energías de alta calidad, generando condiciones mínimas para el desarrollo. El “Programa de Inclusión Energética” desarrollado por EBP-EGEA-RedPE es pionero, mas queda aún un largo camino por recorrer.

Democratizar el acceso a la energía solar e incentivar la autogeneración de electricidad a nivel residencial, trae beneficios sustantivos para mejorar las condiciones de pobreza energética; pero para ello, debemos primero mejorar la aislación térmica de las viviendas, desarrollar mecanismos financieros para hogares en situación de pobreza y continuar impulsando programas de agregación de demanda, que permitan dinamizar el mercado y continuar reduciendo costos. Para eso, resulta fundamental la colaboración de todos los actores para avanzar en la transformación de nuestra matriz energética.

Catalina Amigo Jorquera. Coordinadora Ejecutiva Red de Pobreza Energética y Red de Inclusión Energética Latinoamericana.

Javier Piedra. Director Fundación Energía Para Todos.

Columna Publicada en Revista Nueva Minería

Proceso Constituyente: La Energía como Derecho Humano para avanzar en una transición energética justa

La energía es fundamental para sostener el bienestar y desarrollo de las personas. A su vez la energía, en sus procesos de extracción, generación, distribución, transporte y uso genera impactos ambientales locales y globales, siendo el sector que más contribuye a la emisión de gases efecto invernadero. Dada su relevancia, no puede quedar fuera del debate constitucional.

La Red de Pobreza Energética presenta 5 temas claves para discutir en el proceso constituyente que vivirá Chile durante los próximos meses.


La hora del planeta: una alerta sobre la energía que queremos

Como todos los años, las y los ciudadanos del mundo nos sumamos a “La hora del planeta”.  Éste es un llamado y acción global que convoca a apagar la luz y todos los artefactos electrónicos durante una hora, el 27 de marzo, entre 20:30 y 21:30. Cada año, esta acción conlleva al debate respecto del impacto de las acciones puntuales o individuales, y su beneficio real para el planeta. Si ahondamos un poco, la acción de apagar la luz no es antojadiza, puesto que, la energía —en su más amplio sentido— es el mayor contribuyente de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Así, el acto simbólico de “apagar la luz” busca que reflexionemos respecto al modelo de desarrollo que tenemos, sobre el que queremos tener y, particularmente, en cómo podemos generar las condiciones para avanzar hacia una economía baja en carbono. En esto, la energía cumple un rol clave.

La hora del planeta no es una mera acción de carácter comunicativo, es una acción que mediante la oscuridad y la paralización busca que tomemos conciencia respecto de la necesidad y urgencia de esfuerzos para una transición energética hacia fuentes de energías más limpias. Asimismo, debemos ser claros en que la transición no es sólo sinónimo de energías renovables y limpias, es también una transformación del paradigma energético, es una crítica a los modelos de desarrollo que han priorizado los rendimientos económicos en desmedro de las comunidades locales, relegadas como costos de transacción y/o (per)zonas de sacrificio.

Chile es un país desigual, pero eso no significa que tengamos que seguir siéndolo. La pandemia hizo aun más visibles esas desigualdades. El estallido social ha puesto de manifiesto una necesidad imperiosa de cambios profundos, de nuevos acuerdos colectivos donde esta vez seamos todos partícipes. Así, se hace perentorio concebir el desarrollo energético del país desde una nueva óptica respecto a los desafíos que impondrá el cambio climático y sus consecuencias socio-naturales.

En Chile tenemos la oportunidad histórica de ponernos a escribir una nueva constitución que enmarcará el país que anhelamos y cómo queremos seguir construyéndolo. Las definiciones que acordemos delinearán no solo el desarrollo económico, sino que social, político y cultural, el rol del Estado y de cada uno de los habitantes del país. Por lo tanto, creemos fundamental que este debate considere a la energía como derecho humano para avanzar en una transición energética justa, garantizando el acceso equitativo a los servicios energéticos de calidad, donde la justicia ambiental, territorial e intergeneracional, además del derecho a una vivienda digna y adecuada sean sus bases fundamentales.

Escribir estas líneas sobre “La hora del planeta” nos recuerda también que somos unos privilegiados por contar con energía para hacer funcionar nuestros equipos electrónicos, iluminarnos, para calentarnos e incluso para refrescarnos. Pero no debemos olvidar que muchos habitantes del país no cuentan con ese privilegio, que no pueden acceder a plataformas digitales para educarse, que pasan inviernos fríos, que usan combustibles contaminantes en sus hogares, no tienen la posibilidad de refrigerar sus alimentos, o viven en zonas contaminadas por la generación de energía. Por ellos y con ellos, debemos escribir nuestra carta magna.

Roxana Bórquez. Investigadora RedPE y CR2

Julián Cortés. Investigador RedPE y ENEAS

Paz Araya. Investigadora RedPE.

Conéctate con la naturaleza disponible en youtube

Día Mundial de la Eficiencia Energética: Especialistas destacan la necesidad de avanzar hacia el uso eficiente y sustentable de energía en Chile

De acuerdo con encuestas nacionales, en Chile se registran cerca de 20 mil viviendas sin acceso a la electricidad, mientras que un 66% de los hogares no posee estándares mínimos de aislación térmica y un 21% de las personas declara pasar frío en sus casas durante el invierno. Especialistas de la Casa de Bello, se refieren a la necesidad de garantizar el acceso equitativo a energía de alta calidad para sostener el desarrollo social y económico de la población.

 

Gentileza: Comunicaciones VID, Universidad de Chile
Noticia publicada el 5 de marzo de 2021, disponible en uchile.cl
La energía es considerada uno de los recursos fundamentales para el desarrollo socioeconómico de todas las comunidades, pero en Chile existen casi 20.000 viviendas sin acceso a electricidad. En 2017, el Instituto Nacional de Estadísticas registró que el 22,6% de los hogares urbanos gastan excesivamente en energía, mientras que el 16,9% limita su gasto para cubrir otras necesidades básicas. Asimismo, informes de 2016 y 2019 de la Encuesta CASEN indican que un 66% de las casas chilenas no posee estándares mínimos de aislación térmica, por lo que un 21% de las personas ha declarado pasar frío durante el invierno.
Frente a este escenario que demanda concientizar a la población sobre la importancia de usar la energía de manera eficiente y sostenible, desde 1988 cada 5 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Eficiencia Energética. La fecha busca contribuir con la optimización de los procesos de producción, potenciar el uso de fuentes renovables y fomentar el consumo responsable, entre otros aspectos relevantes que también forman parte del trabajo impulsado por la Red de Pobreza Energética (RedPE).
Para la directora de Investigación de la VID, Silvia Núñez, resulta fundamental que la Casa de Bello forme parte de esta discusión. “Desde hace algunos años diversos especialistas vienen trabajando en torno al concepto de pobreza energética a partir de una mirada transdisciplinar y que atiende la realidad del territorio nacional. El uso eficiente de la energía también es una manera de combatir las desigualdades que se presentan al respecto en nuestra sociedad, por lo que valoramos la generación de conocimiento integral y situado en la realidad, lo que permite incidir en las políticas públicas del país con evidencia científico-académica”.

Eficiencia energética: un gran desafío para Chile

Las políticas públicas internaciones de eficiencia energética han estado operando desde la crisis del petróleo de los años 70. En Chile se comenzaron a tomar acciones de mayor magnitud en el año 2000, con la implementación de la Reglamentación Térmica que continuó con su segunda etapa en 2007 para contar con viviendas más eficientes y mejorar su aislación térmica. En tanto, en 2014 se inició la discusión sobre la Ley de Eficiencia Energética, cuyo objetivo es establecer estándares mínimos en edificación, transporte, ciudades inteligentes, sectores productivos, educación y capacitación.

De acuerdo con la investigadora de la RedPE, Paz Araya, aún queda mucho por avanzar en esta materia, pues “la eficiencia energética ha sido desplazada por otras agendas en las políticas públicas sobre energía, a pesar de instalarse como el área con mayor potencial para reducir las emisiones de CO2 y mejorar la confiabilidad, seguridad e independencia de los suministros energéticos, además de sus beneficios económicos”.

Por su parte, la gerenta del Instituto Forestal de Los Ríos, Alejandra Schueftan, destaca la Política Energética Nacional que propone una visión del sector energético al 2050 y también la Estrategia de Transición Energética Residencial. “Esta visión obedece a un enfoque sistémico, que busca lograr y mantener la confiabilidad de todo el sistema energético, al mismo tiempo que se cumple con criterios de sostenibilidad e inclusión y se contribuye a la competitividad de la economía del país. No obstante, hay desafíos pendientes como aprobar la Ley de Biocombustibles Sólidos y aprobar la Ley de Energía Distrital, que permitirían avanzar en el desarrollo tecnológico para un uso sustentable de los combustibles derivados de la madera y sistemas más eficientes de calefacción”, destacó.

En cuanto al debate de incentivar la transición hacia energías renovables, el director del Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA) U. de Chile e integrante de RedPE y la Red Transdisciplinaria ENEAS, Diego Morata, señaló que el país tiene un enorme potencial en energía geotérmica. “Se trata de una fuente limpia, renovable y distribuida a lo largo de todo el país, que nos permitiría generar electricidad de manera eficiente y totalmente sustentable, junto con aprovechar lo que se llama el uso directo de la geotermia. Es decir, utilizarla directamente proveyendo calor para calefaccionar recintos, e implementarse en el sector productivo y en invernaderos de zonas con climas poco propicios para el cultivo de hortalizas y vegetales”.

Actualmente el CEGA se encuentra desarrollando proyectos piloto encaminados a dar a conocer las características geológicas de los recursos geotermales, con el fin de promover un uso sustentable en la generación de electricidad. También se está trabajando en iniciativas con financiamiento de gobiernos regionales y el Ministerio de Energía, para instalar bombas de calor geotérmicas en el sur de Chile reemplazando la leña en salas de clase, e implementar invernaderos en Aysén y Los Ríos para el cultivo de hortalizas.

El Profesor Morata agregó que “estos estudios y proyectos demuestran que la implementación de la geotermia, dentro de una matriz energética sustentable, es una realidad que necesita ser analizada desde otra perspectiva y no solamente con la calculadora de la rentabilidad económica cortoplacista en la mano. Existe la capacidad para construir pequeñas plantas de generación y cogeneración geotérmica en el sur de Chile. Sólo se necesita la voluntad política de hacerse cargo que esa fuente de energía, lo que permitiría una independencia energética importante y daría seguridad y estabilidad a nuestra matriz eléctrica”

Crisis sanitaria y brechas en el acceso a energía de calidad

Durante la crisis sanitaria se han evidenciado carencias relacionadas con la pobreza energética que enfrentan los hogares, como mala calidad de la vivienda, sistemas de calefacción ineficientes, escasez de agua para mantener una higiene adecuada y contaminación intradomiciliaria y atmosférica, entre otros problemas.

De acuerdo con RedPE, la falta de acceso a la energía y a tecnologías de calidad en pandemia tienden a aumentar los niveles de estrés, disminuyendo la calidad de vida de las personas. Esto podría explicarse porque a pesar de que el 99,7% de los hogares chilenos están conectados a una fuente de electricidad, en 2018 la Encuesta CASEN reconoció que un 18,1% de las viviendas se ubican en comunas cuyas interrupciones eléctricas fueron de más de una hora en promedio al año. Por otro lado, también se han comprobado desigualdades de género, ya que durante el periodo de confinamiento la OMS ha registrado que el 60% de las muertes por contaminación intradomiciliaria corresponden a mujeres, niños y niñas.

Paz Araya enfatizó que “en este contexto, las familias que están estudiando y/o trabajando desde casa, se han visto obligadas a hacerse cargo de los gastos operacionales en energía que eran cubiertos por colegios y empleadores. Con el confinamiento se ha visibilizado aún más la experiencia de vivir en viviendas ineficientes, frías y contaminadas durante los meses de invierno. Por tanto, se debe mejorar la regulación para las nuevas construcciones, extender la certificación de forma obligatoria para casas a la venta y en arriendo, y encargarse del reacondicionamiento térmico de los más de 3 millones de hogares construidos con aislación insuficiente”.

Alejandra Schueftan también se refirió al respecto, señalando que la pandemia puede exacerbar la situación de pobreza energética. “Al aumentar la permanencia en los hogares y con ello el consumo de leña, existe una mayor exposición a agentes contaminantes. La leña se usa de manera transversal en todos los niveles de ingreso, superando el 90% de las viviendas en la mayoría de las ciudades, especialmente en la zona sur. Además, diversos estudios señalan que pasar largos periodos en viviendas frías y húmedas es negativo para la salud física y mental de las personas, y aumenta la vulnerabilidad del sistema respiratorio, por lo que el efecto de Covid-19 podría agudizarse”, indicó.


El medio ambiente y la sustentabilidad son temas que deben ampararse en una nueva constitución


Este viernes 5 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Eficiencia Energética, fecha que busca promover el uso adecuado, eficiente y sustentable de la energía. El Académico del Departamento de Geología y director del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA) e integrante de la RedPE, la Red Transdisciplinaria ENEAS y PROMA de la U. de Chile, Diego Morata, destaca algunos de los principales problemas que se han evidenciado durante la pandemia en esta materia.

Sin lugar a duda, esta crisis sociosanitaria que, como humanidad estamos sufriendo desde más de un año, nos tiene que servir de aprendizaje para cambiar determinados esquemas y paradigmas que teníamos enquistados en nuestro metro cuadrado de confort. En particular, en Chile hemos podido ver cómo los temas de eficiencia energética y sustentabilidad aparecen y desaparecen de la agenda política-social como si fuesen cometas.

Es cierto que el discurso sociopolítico de los últimos meses estaba (y con justa razón) centrado en cómo abordar la pandemia en el país. Pero, a pesar de ese tema prioritario que se tomó la agenda durante gran parte de 2020, hay una deuda enorme que Chile tiene con el medio ambiente, la sustentabilidad y, en particular, la eficiencia energética. Y han salido opiniones interesantes comenzando por una entrevista que le hicieron a nuestro Rector Ennio Vivaldi, en donde se pone de manifiesto la importancia de invertir en ciencia para abordar problemas que afectan a nuestra sociedad.

Conseguimos pasar el invierno del 2020 y, posiblemente a consecuencia de las restricciones de movilidad en las grandes ciudades, no fue un mal año en lo que se refiere a calidad del aire. Pero el problema de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de este país sigue vigente. Hay demasiadas zonas de sacrificio. Hay muchos problemas ambientales relacionados con un desarrollo feroz que no respeta el medio ambiente. Hay poca cultura cívica, pues es normal ver en nuestras calles a ciudadanos que tiran los papeles de envoltorios de caramelos al suelo.

Pronto llegará el otoño, las lluvias y la natural bajada de temperatura, por lo que volveremos a ver esas imágenes repetidas hasta la saciedad de personas con problema respiratorios asociados a una mala calidad de aire esperando en los centros médicos a ser atendidos. Una vez más, presenciaremos calles inundadas por problemas de mala gestión territorial. Estas son imágenes que se repiten año tras año y que necesitan una mirada holística con una fuerte base en la ciencia. Sin ir más lejos, este verano vimos cómo una lluvia pronosticada hizo estragos en el centro de nuestro país. Sin lugar a duda, no podemos controlar que llueva más o menos, pero si podemos tener una mejor gestión de nuestro territorio a fin de construir un futuro más sustentable.

Por otra parte, se empieza a oír el serio problema de que el centro-sur de Chile puede llegar a tener en relación con la crisis hídrica. Se habla mucho y falta realmente una visión de Estado que aborde, de verdad, con recursos importantes, la problemática desde los diferentes aspectos que ella conlleva. En el sur de nuestro país, la radiación solar no es intensa y estamos viendo que, con las reducciones de precipitaciones, nuestros ríos ya no llevan los caudales que se veían en años anteriores. En este contexto, estudios del CEGA están mostrando que es posible, desde el punto de vista técnico, implementar pequeñas plantas de generación y co-generación geotérmica en esta zona de Chile. Se trata de instalaciones que ocupan muy poco espacio, por lo que el impacto ambiental es mínimo, permitiendo la generación de electricidad y calor que puede usarse para la calefacción distrital.

Como sociedad también hemos demostrado que el sur de Chile no quiere mega-proyectos que impactan fuertemente en el medio ambiente. Por tanto, la geotermia debiese tomarse la agenda de la matriz energética de esta zona, ya que el potencial está bajo nuestros pies. Sólo se necesita la voluntad política de hacerse cargo que esa fuente de energía permitiría una independencia energética importante y daría seguridad y estabilidad a nuestra matriz eléctrica. Asimismo, este tipo de proyectos supondrían una reducción de los problemas de salud asociados a la mala calidad del aire y una mejora en la calidad de la construcción de nuestras viviendas. Estamos hablando de una de las mejores soluciones para un futuro más sustentable, sobre todo si se pone en la balanza el costo que el Estado necesita hacer todos los años por la cantidad de vidas humanas que se pierden con estos problemas ambientales y de salud asociados.

Son muchos los desafíos que tenemos por delante si aspiramos a un Chile más sustentable. Quizá esta pandemia nos ha abierto un poco más nuestra visión hacia una sociedad más justa e igualitaria. Pero aún quedan muchos retos por delante. Debemos tomar conciencia que el medio ambiente y la sustentabilidad no tienen color político. Deben ser un tema transversal a la sociedad, resguardado en el amparo de una nueva constitución, que permita tener un Estado mucho más participativo y que favorezca el trabajo inter, multi y transdiciplinario hacia una mejora en la eficiencia energética y la sustentabilidad.

Diego Morata. Director del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes y académico del Departamento Geología de la Universidad de Chile. Gerente de EBP Chile y Directora de Espacio Público. Es parte de la Red Transdisciplinar ENEAS de la Universidad de Chile y también de la Red de Pobreza Energética.

Reportaje disponible en uchile.cl

Medio ambiente y sustentabilidad de cara a una nueva Constitución para Chile


Estos deben ser temas transversales a la sociedad, resguardados en el amparo de una nueva Constitución, que permita tener un Estado mucho más participativo y que favorezca el trabajo inter, multi y transdiciplinarios hacia una mejora en la eficiencia energética
y la sustentabilidad.

La crisis sociosanitaria que estamos sufriendo hace más de un año nos tiene que servir de aprendizaje para cambiar esquemas y paradigmas que teníamos enquistados en nuestro día a día. En particular, en Chile hemos podido ver cómo los temas de eficiencia energética y sustentabilidad aparecen y desaparecen de la agenda política-social como si fueran cometas.

Es cierto que el discurso sociopolítico de los últimos meses estaba centrado en cómo abordar la pandemia en el país. Y con justa razón. Pero, a pesar de ese tema prioritario, hay una deuda enorme que Chile tiene con el medio ambiente, la sustentabilidad y la eficiencia energética. Ya existen opiniones interesantes en donde se pone de manifiesto la importancia de invertir en ciencia para abordar éste y otros problemas que afectan a nuestra sociedad.

Conseguimos pasar el invierno de 2020 -posiblemente a consecuencia de las restricciones de movilidad en las grandes ciudades- con números no tan malos en cuanto a la calidad del aire. Pero el problema de mejorar los estándares de vida de los ciudadanos sigue vigente, partiendo por la gran cantidad de zonas de sacrificio existentes. Hay muchos problemas ambientales relacionados con un desarrollo feroz que no respeta el ecosistema. Hay poca cultura cívica, pues es normal ver en nuestras calles a ciudadanos que tiran los papeles de envoltorios de caramelos al suelo.

Pronto llegará el otoño, las lluvias y la natural bajada de temperatura, por lo que volveremos a ver esas imágenes repetidas hasta la saciedad de personas con problemas respiratorios asociados a una mala calidad de aire, esperando en los centros médicos a ser atendidos. Una vez más, presenciaremos calles inundadas por problemas de mala gestión territorial. Estas son imágenes que se repiten año tras año y que necesitan una mirada holística con una fuerte base en la ciencia. Sin ir más lejos, este verano vimos cómo una lluvia pronosticada hizo estragos en el centro de nuestro país. Sin lugar a duda, no podemos controlar que llueva más o menos, pero sí podemos tener una mejor gestión de nuestro territorio a fin de construir un futuro más sustentable.

Al mismo tiempo, hay que poner luces sobre la crisis hídrica en la zona centro-sur. Actualmente, falta una visión de Estado que aborde de verdad y con recursos importantes la problemática desde los diferentes aspectos que ella conlleva. En el sur de nuestro país, la radiación solar no es intensa y estamos viendo que, con las reducciones de precipitaciones, nuestros ríos ya no llevan los caudales que se veían en años anteriores. En este contexto, estudios del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes están mostrando que es posible, desde el punto de vista técnico, implementar pequeñas plantas de generación y co-generación geotérmica en esta zona. Se trata de instalaciones que ocupan muy poco espacio, por lo que el impacto ambiental es mínimo, permitiendo la generación de electricidad y calor.

Este viernes 5 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Eficiencia Energética y son muchos los desafíos que tenemos por delante si aspiramos a un Chile más sustentable. Quizá esta pandemia nos abrió un poco más nuestra visión hacia una sociedad más justa e igualitaria. Pero aún quedan muchos retos por delante, especialmente entendiendo el contexto social y político que estamos enfrentando desde el estallido social. Debemos tomar conciencia que el medio ambiente y la sustentabilidad no tienen color político. Deben ser temas transversales a la sociedad, resguardados en el amparo de una nueva Constitución, que permita tener un Estado mucho más participativo y que favorezca el trabajo inter, multi y transdiciplinario hacia una mejora en la eficiencia energética y la sustentabilidad.

Diego Morata. Director del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes y académico del Departamento Geología de la Universidad de Chile. Gerente de EBP Chile y Directora de Espacio Público. Es parte de la Red Transdisciplinar ENEAS de la Universidad de Chile y también de la Red de Pobreza Energética.

Reportaje disponible en el dínamo

Familias de Renca celebran por sus nuevos sistemas solares térmicos

Norma Muñoz y otras 33 familias residentes en la comuna de Renca ya no deben priorizar el ahorro de gas para llegar a fin de mes. Este logro es posible gracias al Programa de Inclusión Energética liderado por EBP Chile, empresa que, a raíz de la obtención de 50 millones aportados por Innova Fosis del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, en conjunto con la ONG EGEA, la Red de Pobreza Energética, la Municipalidad de Renca y la Fundación Banigualdad. Este programa busca crear soluciones sustentables y sostenibles para enfrentar la pobreza energética en sectores vulnerables.

Revisa los detalles en este especial publicado en LUN el 24 de febrero de 2021.


Red de Pobreza Energética presenta documentos de trabajo para la transición energética

El pasado martes 1 de diciembre, la Red de Pobreza Energética presentó a la comunidad los últimos documentos de trabajo en un evento online multisectorial que convocó a panelistas del mundo académico, público, privado y de la sociedad civil.
“Desigualdad Energética más allá del hogar” fue inaugurado por Alejandra Schueftan, Gerenta de Instituto Forestal INFOR sede Los Ríos quien dio la bienvenida a los presentadores y panelistas y destacó el trabajo colaborativo realizado en estos documentos de trabajo. “Todos los temas abordados en las recientes publicaciones de la Red de Pobreza Energética, son parte de una problemática multidimensional y que hoy podremos analizar desde distintas miradas. Esta discusión es clave porque la energía es uno de los recursos fundamentales para el desarrollo humano de las personas y de las sociedades, por tanto el acceso a una energía de calidad tiene consecuencias en la educación, trabajo, alimentación, salud y por tanto es fundamental para reducir la desigualdad“, puntualizó.
El documento “Vulnerabilidad Energética territorial: Desigualdad más allá del hogar” fue presentado por el investigador Rubén Calvo, Doctorado en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile PUC y Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2. Posteriormente, Nicolás Álamos, investigador del Núcleo de Estudios Sistémicos Transdisciplinarios (NEST) y del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 presentó el documento “Caracterización del Mercado de la Leña en Chile y sus barreras para la transición Energética”.
Catalina Amigo, Coordinadora Ejecutiva de la Red de Pobreza Energética y también coordinadora de la Red de Inclusión Energética Latinoamericana (Red IEL)  fue la moderadora en el panel de invitadas e invitados que comentaron los documentos de trabajo presentados. En el conversatorio participaron Rodrigo Barrera de la  Agencia de Sostenibilidad Energética; María José Pino, Relaciones Comunitarias – Seremi Energía del Maule; René Reyes, INFOR Los Ríos – OCDM; Sebastián Ibarra, Académico de la Universidad de Aysén y Claudia Fuentes, Fundación Chile Sustentable.
Las y los panelistas fueron invitados a explicar en qué medida los documentos de trabajo de la Red de Pobreza Energética aportan en sus respectivos contextos de estudio/laborales y qué desafíos son relevantes de abordar para avanzar en una transición energética justa.
Rodrigo Barrera, de la Agencia de Sostenibilidad Energética fue el primer comentarista y planteó que “el desafío hoy es bastante exigente, tenemos que ser capaces de traducir esta compresión multidimensional y compleja en intervenciones eficaces y operativas que se puedan llevar a la realidad y que modifiquen o cambien las condiciones del sistema. Esto conlleva otro gran desafío, debemos dejar de lado la mirada sectorial y buscar un enfoque territorial para las políticas públicas” enfatizó Barrera.
Claudia Fuentes, de la Fundación Chile Sustentable destacó el trabajo de la Red de Pobreza Energética y profundizó sobre los desafíos de la transición energética “Hoy tenemos un trilema que consiste en el acceso a la energía; la seguridad y calidad del suministro y en los planes de descontaminación global y local de nuestras ciudades. A veces, existe la falsa idea de pensar que con solo cumplir uno de estos factores, se cumplirán los otros dos de manera natural y eso no es así. La transición energética es un problema complejo que además, desde mi perspectiva implica considerar un 4to pilar, que es la llamada justicia energética. De este modo, podemos diseñar políticas públicas que consideren todos los factores y se asegure una transición energética justa” señaló Claudia Fuentes.
Para revisar las intervenciones de las y los panelistas, el video del evento está disponible AQUÍ
Los documentos de trabajo presentados en esta actividad están disponible en la sección de Publicaciones Red de Pobreza Energética.

Algunas de las fotos de la actividad online

** Actividad organizada por Red de Pobreza Energética, con la participación y colaboración de Núcleo de Estudios Sistémicos Transdisciplinarios (NEST), Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR) 2 y la Universidad de Chile.


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