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Proceso Constituyente: La Energía como Derecho Humano para avanzar en una transición energética justa

La energía es fundamental para sostener el bienestar y desarrollo de las personas. A su vez la energía, en sus procesos de extracción, generación, distribución, transporte y uso genera impactos ambientales locales y globales, siendo el sector que más contribuye a la emisión de gases efecto invernadero. Dada su relevancia, no puede quedar fuera del debate constitucional.

La Red de Pobreza Energética presenta 5 temas claves para discutir en el proceso constituyente que vivirá Chile durante los próximos meses.


8M: En Transición Energética, NO sin Mujeres

En los últimos años, el país ha entrado en una fase en donde las políticas públicas vinculadas al cambio climático y las transiciones energéticas se vuelven cada vez más importantes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta búsqueda e implementación de políticas públicas enfocadas en el logro de la ‘sustentabilidad’ (en su noción tradicional) puede entrar en tensión con el logro de los objetivos de justicia social que día a día son más demandados por las comunidades a nivel local y global.

Políticas de transición energética rápidas y agresivas corren el riesgo de no ser sensibles temporal y procedimentalmente para incluir en la toma de decisiones a tod@s l@s actores involucrad@s en los procesos de cierre de industrias, cambios tecnológicos y normativos o en la promoción de nuevos emprendimientos verdes. De la misma forma, una política de transición energética sin perspectiva de justicia corre el riesgo de no considerar las condiciones de vulnerabilidad estructural de ciertas poblaciones y comunidades.

Para poder hablar de una transición energética justa, se deben tener en cuenta, entre otros elementos, las realidades y complejidades de las desigualdades de género. Con ello, el ‘no sin mujeres’ toma relevancia para visibilizar la discriminación que sufrimos las mujeres en el sector energético a nivel doméstico, laboral y territorial; que, en la otra cara de la moneda implica una limitación del debate, el cual excluye a la mitad de la población que además es la más vulnerable a los efectos del cambio climático y la contaminación intra y extradomiciliaria asociada a la energía.

Desde un primer ámbito, las viviendas juegan un rol fundamental en mostrar los vínculos cotidianos que existen entre mujeres y energía. Cuando las casas son frías, los electrodomésticos inseguros, los combustibles para cocinar y calefaccionar contaminantes, entre otros, estamos ante la “pobreza energética” y, tal como ocurre con otras pobrezas, no es raro ver en ella el rostro de miles de mujeres que, día tras día, dedican parte importante de su tiempo a labores domésticas no remuneradas que las exponen constantemente al deterioro de salud y accidentes caseros vinculados a la energía.

Por otro lado, la instalación de industrias energéticas como las termoeléctricas a carbón, genera contaminación que también daña la salud humana; y si bien las enfermedades afectan a la población en general, lo hacen con mayor frecuencia en mujeres embarazadas, niños, niñas y personas mayores. De esta forma, las mujeres se encuentran afectadas no solo por las enfermedades que ellas pueden sufrir, sino que por las labores de cuidado que suelen realizar en estos grupos vulnerables; esta situación es una de las razones por las que en numerosas ocasiones agrupaciones lideradas por mujeres han salido a denunciar procesos industriales contaminantes vinculados a la producción de energía.

Otra arista no menor, es que aún se suele pensar que las mujeres no tienen cualidades para el desarrollo de la ciencia y las tecnologías, lo que repercute en un sinfín de brechas digitales y tecnológicas. De hecho, este estereotipo sexista ha implicado que, a nivel laboral, según estudios del Ministerio de Energía, la fuerza laboral femenina en el sector sólo alcanza un 23%. Además, las mujeres del sector ganan un 24% menos que los hombres y ocupan sólo el 18% del total de cargos gerenciales.

En este nuevo Chile que queremos construir, es necesario evidenciar y enfrentar la exclusión de las mujeres como usuarias, sujetas políticas de resistencia ante proyectos energéticos y sujetas que participan en el mercado laboral de la energía. Para ello, las brechas de género, que hemos mencionado anteriormente, deben ser superadas, para permitir el avance hacia sociedades sustentables más justas e inclusivas.

El rol de las mujeres en la planificación energética debe ser relevado, reconociendo sus necesidades e intereses en la toma de decisiones, y destacando el rol de las mujeres como agentes de transformación en la sociedad.

Es urgente crear más y mejores oportunidades para mujeres en la fuerza laboral del sector energético, que es altamente masculinizada, sobre todo en cargos directivos. Por otro lado, es necesario hacer hincapié en la visibilización de la dimensión doméstica y cotidiana de la energía, que suele ser de interés para las mujeres, sin embargo, en su mayoría los proyectos sobre capacitaciones en energía o recambios tecnológicos se piensan respecto de un receptor o usuario hombre.

 

Respecto a la promoción de nuevos proyectos de energías renovables, se considera como desafío incorporar elementos interculturales en el abordaje de los problemas de género, considerando los contextos específicos de comunidades rurales y/o indígenas o los diferentes sectores urbanos, así como también los desafíos asociados al reconocimiento e inclusión de las diversidades sexuales.

Hoy, se requiere un cambio cultural para re-equilibrar los roles de género respecto de las tareas socialmente asignadas, además de plantar cara frente a situaciones patriarcales que ocurren en el sector energético. Lo anterior, nos permitirá acercarnos hacia un sistema energético con más participación de la ciudadanía, más democrático en el acceso y gestión de la energía, en donde encontremos una economía que ponga en el centro el cuidado de la vida y el valor del trabajo reproductivo. Solo así se abrirán oportunidades para generar transiciones energéticas justas que nos permitan abordar los problemas de contaminación local, el cambio climático y avanzar en la tan ansiada sustentabilidad.

Claudia Fuentes. Encargada de Proyecto de Descarbonización de Fundación Chile Sustentable. Ingeniera en Recursos Naturales Renovables y estudiante del Master Governance of Risk and Resources. Integrante de la Red Ecofeminista por la Transición Energética y de la
Red de Pobreza Energética.


Recuperación Post-Pandemia: Una Oportunidad para Avanzar en Justicia Ambiental

 

RECUPERACIÓN POST-PANDEMIA: UNA OPORTUNIDAD PARA AVANZAR EN JUSTICIA AMBIENTAL

El acontecer nacional de los últimos meses marcará nuestras vidas y el devenir de importantes procesos económicos, políticos y socioculturales, por lo que es fundamental hacernos cargo de los problemas actuales y tomar las decisiones urgentes para el futuro cercano.

Hace casi un año tuvimos que aprender con dureza que nuestra sociedad es mucho más desigual de lo que estábamos dispuestos a asumir y, solo unos meses después, una pandemia global desnudó aún más nuestras profundas diferencias y acrecentó las brechas existentes.

Hemos visto que parte importante de las desigualdades actuales se expresan en las condiciones de habitabilidad, el acceso a servicios básicos y la posibilidad de vivir en ambientes libres de contaminación. Así, las comunas menos afectadas por la pandemia son las más acomodadas y las personas en ciudades contaminadas son más vulnerables. Hoy al virus y, permanentemente, al cambio climático. Este último, ha ido profundizando las condiciones de desigualdad existentes.

Sequías, incendios, aluviones, ya son parte de nuestros desastres regulares, mientras recién comenzamos a comprender el nuevo clima en el que vivimos y el desigual impacto de desastres que empeoran las condiciones de vida de los más vulnerables y generan mayores dificultades para los países en vías de desarrollo. A lo anterior se suman profundas transformaciones socioculturales que están ocurriendo como la automatización, digitalización y cierre de innumerables fuentes laborales.

En un escenario como éste, tenemos la oportunidad de reinventarnos, definir reglas para una economía circular y una gobernanza policéntrica, modificar la enseñanza y sus contenidos, mejorar el acceso a servicios básicos y fortalecer derechos sociales. Debemos poner los incentivos adecuados, avanzar en las restricciones necesarias e impulsar nuevos modelos de desarrollo.

En este contexto, las energías renovables son una oportunidad para el desarrollo local, junto a esfuerzos de gran escala para avanzar en eficiencia energética, la coordinación intersectorial, la generación de nuevas oportunidades laborales y el impulso a la innovación local.

Las decisiones de hoy definirán el país del futuro

Gentileza Revista ACERA

Publicación disponible AQUÍ

Infografia: pobreza energética y confinamiento

infografía aquí

Desigualdad de género y medio ambiente, oportunidad de transformación

La humanidad enfrenta hoy una grave crisis climática que demanda la urgencia de modificar nuestra relación con el medio ambiente, así como también la de reducir las desigualdades socio-estructurales, pues son dos caras de una misma moneda.

La idea de explotar constantemente a otros seres vivos con la finalidad de cubrir necesidades infinitas, sostiene un modelo económico inviable y una sociedad profundamente injusta.

Hoy día el modelo capitalista movilizado por el consumo material, que cuenta con recursos limitados en mercados globalizados, está siendo tensionado, cuestionando las estructuras que lo mantienen, poniéndose en contradicción con los propios derechos enarbolados por su éxito.

Los asuntos ambientales en general – y especialmente el cambio climático – son problemas de desigualdad: decisiones pensadas y tomadas en función del beneficio de algunas personas, generan consecuencias que profundizan las vulnerabilidades de otras. En ese contexto, las mujeres y disidencias quedan en una posición de evidente desventaja como resultado de los roles de género que históricamente se les han atribuido.

Tradicionalmente las mujeres y cuerpos feminizados han sido encargadas de las tareas de cuidado de los hogares, incluyendo la crianza, el cuidado de personas enfermas, de las personas mayores, el abastecimiento de alimentos, agua, energía y necesidades importantes como actividades de higiene, educación, entre muchas otras, según el contexto cultural donde nos encontremos.

Paralelamente, las decisiones políticas y económicas han estado en manos masculinas, donde el modelo económico se ha desarrollado, en base al sometimiento y extractivismo de territorios y de sus habitantes, sostenido en la producción de “recursos naturales” necesarios para el estilo de vida de ciertos grupos de personas en diferentes rincones del planeta.

Para reflexionar sobre este tema es posible pensar en dos niveles: la mayor vulnerabilidad de las mujeres y la menor posibilidad de incidir en las transformaciones públicas que se requieren.

Miremos algunos datos para hacernos una idea. Según la encuesta CASEN 2017, en vulnerabilidad debemos considerar la feminización de la pobreza, donde el 20% de las mujeres están en situación de pobreza multidimensional, pero además al mirar que el 22% de las familias en campamentos son monoparentales, el 96% de ellas tienen jefaturas femeninas (Techo-Chile, 2015).

Por otro lado, las mujeres ocupan en promedio el doble del tiempo en tareas domésticas, incluyendo a las que tienen trabajo remunerado además del doméstico (ENUT, 2015), siendo las principales afectadas si estas horas se amplían por problemas climáticos (limitaciones de recursos, eventos extremos, etc.). Este fenómeno es especialmente evidente cuando hablamos de Pobreza Energética.

Paradójicamente son las mujeres quienes declaran mayor preocupación y se sienten más responsables cuando hablamos de cambio climático, tanto del problema como de involucrarse en la solución (cerca de 10% de diferencia) (Statknows, 2019).

Sin embargo, la participación en cargos políticos solo se ha logrado acercar al 20% (SERVEL, 2018). En el sector privado la situación no es mejor, ya que en Chile solo el 13% de los principales cargos directivos de empresas son mujeres (Imad, 2017). Claramente, aún hoy día las mujeres están en una importante minoría cuando se toman decisiones políticas y económicas.

En este contexto podemos visualizar una gran oportunidad; tenemos la obligación de transformar nuestras estructuras económicas para hacer viable nuestra vida en el planeta y al mismo tiempo necesitamos transitar hacia un modelo que logre incorporar y valorizar el cuidado de otras personas y otros seres vivos, como la base de las decisiones políticas y económicas.

Más mujeres en los círculos de toma de decisiones nos permitirían avanzar en mostrar este escenario, estas visiones más colectivas, donde el cuidado de las nuevas generaciones sea la base de las expectativas de desarrollo.

¿Qué es lo humano?, ¿lo racional?, ¿la capacidad de pensar o de decidir para lograr beneficios individuales? Ninguna de las anteriores, es el lenguaje y pensamiento simbólico que existe para cuidar de otras personas, es decir, la capacidad de vivir colectivamente a través del sentido. Sin embargo, cuando la lógica reduccionista se apodera de nuestras estructuras, nos impide incorporar visiones más integrales que consideren un horizonte temporal más amplio, más inclusivo socialmente, y donde la sociedad asuma que no existe sin el entorno que la sostiene.

Colaboración y respeto. Más mujeres en las decisiones, más hombres en tareas de cuidado y más espacio para quienes no se adscriben a las definiciones binarias. Solo personas, donde los roles se compartan, las visiones se complementen y el futuro se construya de forma colectiva.

Cuando vemos a millones marchando por las calles, nos damos cuenta de que hoy tenemos una gran oportunidad, quizás una de las últimas. No la dejemos ir.

 

Anahí Urquiza. Académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, investigadora del Centro de Ciencias del Clima y la Resiliencia (CR)2 y Coordinadora de la Red de Pobreza Energética.

Columna disponible en Cooperativa.cl

Red de Pobreza Energética publica documento con reflexiones y propuestas sobre Energía y desigualdad de género.

A nivel social, la pobreza energética es una barrera que limita las posibilidades de los hogares de avanzar en el proceso de transición energética necesario para enfrentar los desafíos de cambio climático, dificultando la implementación de acciones de mitigación y adaptación a nivel de hogar. En este contexto, también presenta una oportunidad para transformar estructuras de la sociedad, no solo en lo que respecta al acceso equitativo a energía de calidad, sino también a la reducción de emisiones, la difusión de hábitos ambientalmente benignos y al cuestionamiento de las desigualdades estructurales, incluyendo las desigualdades de género e interseccionales.
Bajo este marco, la Red de  Pobreza Energética, en conjunto con CEPAL y Ministerio de Energía prepararon el documento de trabajo “Energía, género y cambio climático: Reflexiones sobre el ODS7 y su potencial transformador” que realiza un análisis multidimensional, desde un enfoque de género, con el doble fin de evidenciar las mayores vulnerabilidades experimentadas por las mujeres frente a la pobreza energética, e identificar oportunidades transformadoras para avanzar hacia sociedades a la vez más justas y más sustentables.
En noviembre pasado, en el Seminario Internacional de Pobreza Energética se realizó la mesa de trabajo “Energía, Género y Cambio Climático: ODS 7 como desafío”. El objetivo era promover la discusión sobre la pobreza energética con enfoque de género como una nueva dimensión de la desigualdad, buscando explorar los vínculos existentes con aspectos territoriales y con los impactos del cambio climático en Chile y la región latinoamericana.
Esta actividad contó con la participación de Mónica Alvear, Ministerio de Medio Ambiente;  Marcela Zulantay, Ministerio de Energía; Catalina Amigo, RedPE, (CR) 2; Estefanía Forero, Universidad de Tufts; Gabriela López, EGEA ONG y  Marina Casas, CEPAL, quien moderó le panel de discusión.
En un taller participativo orientado a la identificación de brechas, desafíos y oportunidades en iniciativas relacionadas a energía con enfoque de género en contexto de cambio climático, se conformaron cinco grupos de trabajo con las personas asistentes: dos grupos se enfocaron en observar el problema desde el hogar y tres a analizarlo desde un punto de vista fuera del hogar.

Las principales conclusiones descritas en profundidad en el documento de trabajo, hacen referencias al rol del Estado, quien debe intervenir para posicionar la relevancia del problema. Para esto se propone asegurar con cuotas la participación de mujeres en la toma de decisiones, avanzando en la construcción de políticas públicas con enfoque de género e incorporando también indicadores que permitan medir estas brechas de género en todo el sector público.

Además, las autoras plantean la necesidad de considerar la educación como factor fundamental dentro de esta transformación. Educar en torno a temas ambientales para así impactar en nuevas generaciones y al mismo tiempo generar cambios en los espacios más cotidianos como lo son el hogar y la escuela, donde además la transformación de las brechas de género permitirá que los procesos de aprendizaje sean equitativos para mujeres y hombres, pudiendo desarrollar capacidades y habilidades por igual en las disciplinas científicas y tecnológicas. En este sentido, se propone generar cuotas de género en docentes y estudiantes de carreras que están altamente masculinizadas y potenciar la postulación a fondos de investigación e iniciativas asociadas a temas energéticos que incorporen perspectivas de género, incentivando de esta manera que el enfoque de género sea transversal a la docencia, investigación e innovación.

“Hoy es urgente transformar una cultura que ha creado y perpetuado los roles de género, los cuales han potenciado las brechas existentes entre mujeres y hombres, perpetuando estas desigualdades” señala Catalina Amigo, coordinadora ejecutiva de RedPE y una de las autoras del documento. El análisis transdisciplinar entre energía, género y cambio climático permite pensar en avanzar en una transición justa, tanto en el proceso como en sus resultados, que empuje hacia la erradicación de toda forma de pobreza, garantizando la inclusión efectiva de todas y todos.

Descarga y revisa el documento de trabajo completo AQUÍ.


Policy paper pobreza energética: el acceso desigual a energía de calidad como barrera para el desarrollo en chile

infografía aquí

Acceso desigual a la energía: RedPE publica documento con propuestas para enfrentar la pobreza energética

La pobreza energética se define cuando un hogar no tiene acceso equitativo a servicios energéticos de alta calidad para cubrir sus necesidades fundamentales y básicas. En Chile existen más de 50 mil personas que se encuentran en esta situación, concentradas principalmente en la Región de la Araucanía, Metropolitana y Valparaíso.
Durante la última jornada del “Seminario Internacional de Pobreza Energética: adaptación y mitigación en la transición energética latinoamericana”, en el auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Casa de Bello, fue presentado el Policy Paper “Pobreza Energética El acceso desigual a la energía de calidad como barrera para el desarrollo en Chile, documento que busca incidir en la política pública, en el que participaron 39 académicos, profesionales y 3 expertos internacionales.
El documento, creado al alero de la Unidad de Redes Trandiciplinarias de la VID, propone el desafío de reconocer la desigualdad en estas materias, acortar la brecha y ser una influencia en las políticas sociales, respondiendo al rol público de la Universidad de Chile.
Chile tiene la particularidad de tener climas muy extremos y por tanto, la pobreza energética tiene un carácter territorial. En el norte existen brechas en el acceso al agua caliente sanitaria y a la climatización de las viviendas, y en los grandes centros urbanos los precios de la energía provocan un alto gasto de los hogares. Por otro lado, en la zona centro-sur del país el uso de leña húmeda provoca contaminación extra e intradomiciliaria, entre otros problemas asociados.
Estas variables no han sido incorporadas ni reconocidas socialmente por el Estado. El acceso equitativo a servicios de calidad considerando la efectividad en el suministro, el confort térmico y las posibilidades de las personas para hacer uso de ellas, imponen el desafío de crear instrumentos que nos permitan observar la complejidad de estas condiciones de desigualdad. Hoy las políticas en estas temáticas son parte de los objetivos de desarrollo sostenible en países de la Unión Europea y es una preocupación urgente en África y Asia.

La RedPE y el trabajo transdisciplinar

La RedPE, autora de este documento, nació el año 2017 y es una plataforma de colaboración transdisciplinaria de académicos, investigadores, estudiantes, instituciones públicas y privadas y organizaciones de la sociedad civil, que busca enfrentar los desafíos de la pobreza energética en Chile y en la región latinoamericana. Además, se enfoca en generar redes de colaboración nacionales e internacionales para resolver estos problemas.

La académica de la Facultad de Ciencias Sociales y coordinadora de la RedPe, Anahí Urquiza, relevó el trabajo de instalar la pobreza energética como una de las desigualdades presente en el país. ” Este tipo de fenómenos son muy complejos, requieren sentarnos en la mesa entre muchas disciplinas e incorporar a actores de civiles y del sector público y privado”, indicó respecto al desafío de su abordaje.

El Rector Ennio Vivaldi, presente en el lanzamiento, valoró el papel que cumplen las universidades públicas cuando el Estado no aborda problemas de esta índole. “El rol que han jugado nuestras instituciones es, en gran medida, un suplemento que no lo están haciendo las instancias que lo debieran hacer”.

También asistió Patricio Rosas, diputado por el 24° Distrito de la Región de los Ríos y que participa en la Comisión de Ciencia y Salud de la Cámara. Respecto a este tipo de propuestas, el parlamentario destacó que “le hacen sentido a la falta de políticas públicas que tenemos en Chile para la determinación de la falta de ingresos de una gran parte de la población y para solventar los gastos que significa tener una energía y una calefacción acorde a un estándar humano”.

El vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar, destacó el carácter transdisciplinar de la red y de la Universidad de Chile. “Una de las cosas más importantes que tiene este tipo de investigaciones es la conexión directa con la sociedad (…) El país está demandando hoy una mayor participación, democratización y orientaciones respecto de la universidad a un esfuerzo conjunto para superar las deficiencias que tenemos en la sociedad”, subrayó.

Impactar la política pública para enfrentar un nuevo problema en el país, es el objetivo del Policy Paper “Pobreza Energética. El acceso desigual a la energía de calidad como barrera para el desarrollo en Chile”. Este documento analiza el desafío de medir y abordar integralmente esta dimensión menos conocida de la pobreza.

El rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, valoró el rol que cumplen las universidades estatales cuando el Estado no aborda problemas sociales.

El rector de la U. de Chile, Ennio Vivaldi, valoró el rol que cumplen las universidades estatales cuando el Estado no aborda problemas sociales.

El diputado Patricio Rosas, se refirió a la falta de políticas públicas para solventar los gastos que significa tener una energía y una calefacción acorde a un estándar humano.

El diputado Patricio Rosas, se refirió a la falta de políticas públicas para solventar los gastos que significa tener una energía y una calefacción acorde a un estándar humano.

El vicerrector de la VID, Flavio Salazar, destacó el carácter transdisciplinar de la RedPE y de la Universidad de Chile y recalcó que estas investigaciones son las que el país necesita.

El vicerrector de la VID, Flavio Salazar, destacó el carácter transdisciplinar de la RedPE y de la Universidad de Chile y recalcó que estas investigaciones son las que el país necesita.

La coordinadora de la Red, Anahí Urquiza, agradeció a todos los que participaron en la creación del Policy Paper y valoró que hoy se comiencen a discutir estos temas en la opinión pública.

La coordinadora de la Red, Anahí Urquiza, agradeció a todos los que participaron en la creación del Policy Paper y valoró que hoy se comiencen a discutir estos temas en la opinión pública.

En la foto, parte de la Red Iberoamericana de Pobreza Energética junto a autoridades universitarias y el diputado Rosas.

En la foto, parte de la Red de Inclusión Energética Latinoamericana junto a autoridades universitarias y el diputado Rosas.

Este seminario contó con la participación de invitados extranjeros expertos en el tema: Dr. Rigoberto García-Ochoa, Colegio de la Frontera Norte, México; Dr. Andrés Schuschny, Organización Latinoamericana de Energía -Olade; Arturo González, Universidad Nacional de Asunción Paraguay; Dra. Urphy Vásquez, INTE- Pontificia Universidad Católica del Perú y Dr. Omar Prias, Director Red Colombiana de Conocimiento en Eficiencia Energética – RECIEE, Universidad Nacional de Colombia.

Revisa la Galería de Fotos:


Acceso equitativo a energía de calidad en chile: hacia un indicador territorializado y tridimensional de pobreza energética

Revisa el pdf aquí

Medir pobreza energética: alcances y limitaciones de indicadores internacionales para chile

Revisa el pdf aquí

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