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Coordinadoras y coordinadores de Red de Pobreza Energética se reúnen para abordar colaborativamente próximos desafíos

Durante las últimas semanas, integrantes de la Red de Pobreza Energética (RedPE) han mantenido reuniones de coordinación por línea de trabajo, con fin de repasar las principales actividades, áreas de investigación, novedades e incidencias en los diferentes sectores de la esfera pública.

Noviembre, 2020
Con nuevas plataformas de trabajo en línea y diferencias de zona horaria, se realizaron las reuniones de coordinación las líneas de trabajo de la Red de Pobreza Energética. En una sesión conjunta, las líneas “Políticas públicas y modelos de desarrollo” y “Energía renovables, vulnerabilidad energética y gestión local” la conversación giró fuertemente en torno a las proyecciones de trabajo de los integrantes de la RedPE en la mesa de actualización de la Política Energética Nacional.
Para las y los coordinadores de estas áreas de trabajo, el objetivo de incidencia principal es “asegurar el acceso equitativo a servicios energéticos de alta calidad, considerando las particularidades territoriales, lo que implica comprender el acceso a la energía como un derecho”. Se establece que es necesario impulsar la realización de un diagnóstico de pobreza energética (PE) a escala local a partir de la construcción de indicadores de PE con pertinencia territorial.
Además, se analizó la relevancia del problema de calidad térmica de las viviendas existentes en el país, y se establece la necesidad de un plan nacional de aislación térmica de la vivienda construida.
Las y los participantes en esta reunión destacaron la relevancia del trabajo municipal y territorial, donde es necesario que exista mayor autonomía en los gobiernos locales ya que ellos son los que aplican los puntos de las políticas energéticas, y comúnmente no hay recursos ni posibilidades para trabajarlos de buena manera. Por eso es importante impulsar acciones energéticas que tengan un relato congruente con las realidades territoriales y las capacidades que tienen los municipios. Todo esto en un contexto donde la comunidad tiene mayor acceso a información y por ende puede presentar más demandas concretas en torno a la equidad, género y otras temáticas que se exigen desde los territorios.
En cuanto a la reunión de la línea “Bienestar, eficiencia energética y contaminación atmosférica”, las y los coordinadores levantaron la necesidad de establecer metas y acciones con miras a la Agenda 2050 y los desafíos sociales y medio ambientales que estos macro-objetivos conllevan.
Las coordinaciones concuerdan en la necesidad de generar espacios de discusión transversal entre quienes participan en las diferentes mesas temáticas, de modo de asegurar la coordinación y coherencia entre los objetivos resultantes de cada una de estas, enriqueciendo así el debate.
Las reuniones de coordinación sesionarán nuevamente en noviembre, posterior al plebiscito constitucional, ya que las temáticas e investigaciones de la Red de Pobreza Energética toman un peso relevante en el debate constitucional próximo.
Las actas, principales temas y líneas de acción se encuentran sistematizadas en la plataforma online de trabajo colaborativo “Miró”.
Asistentes:
Monserrat Bobadilla, Alejandra Cortés, Ricardo Lobos, Tamara Oyarzún, Alejandra Schueftan, Paz Araya, Felipe Encinas, Matías Plass, Julián Cortés, Fernanda Varela, Ricardo Lobos, Macarena San Martin, Jonathan Guerrero, Roxana Bórquez, Felipe Valencia,Victoria Ulloa, Claudia Fuentes, Cristóbal Becerra, Javier Piedra, Catalina Amigo, Macarena Olivares, Rubén Calvo

U. de Chile presentó documento para enfrentar los desafíos de la pobreza energética en el país

A partir del trabajo colaborativo y transdisciplinario impulsado por la Red de Pobreza Energética, se realizó el lanzamiento de la investigación “Acceso equitativo a energía de calidad en Chile. Hacia un indicador territorializado y tridimensional de pobreza energética”, que permitirá implementar metodologías para medir este fenómeno adaptándose a la realidad nacional.

 

Gentileza Comunicaciones VID
Con el objetivo de contribuir con el acceso equitativo a la energía de calidad en el país, el jueves 11 de julio la Red de Pobreza Energética (RedPE) de la Universidad de Chile, lanzó un documento transdisciplinar elaborado por más de 20 profesionales de diversos centros, casas de estudio e instituciones estatales, que desarrolla dos propuestas para cuantificar este fenómeno. La iniciativa fue presentada frente a autoridades, académicos, investigadores y representantes de organismos gubernamentales, destacando nuevas metodologías e instrumentos coherentes con las necesidades del contexto nacional.
Asimismo, en el evento realizado en Casa Central y presidido por el Rector Ennio Vivaldi, la Universidad firmó acuerdos de colaboración con el Instituto Forestal de Chile (INFOR), la Fundación TECHO Chile, la Asociación Chilena de Energías Renovables (ACERA) y la ONG Adapt Chile. Estas alianzas trabajarán en ámbitos asociados a la gestión climática, desde la planificación de estrategias sectoriales asociadas a la pobreza energética como campo de acción.
En la inauguración, el Rector Vivaldi destacó parte de los desafíos en este ámbito. “Los grandes problemas de la sociedad actual no se resuelven desde una disciplina en particular. En este sentido, la pobreza energética es un tema que requiere mirada transdisciplinaria para desarrollar una solución integral. Por otro lado, es fundamental confrontar la realidad con datos factuales y no sólo valorativos. Si no partimos por conocer estas definiciones, no se puede entender empíricamente lo que está ocurriendo en el país para generar un diagnóstico y soluciones acordes a las necesidades de toda la sociedad”, señaló.
Los investigadores de la RedPE presentaron los principales resultados de la investigación desarrollada desde 2015 con otras instituciones públicas y privadas. Parte de éstos, indican que la pobreza energética en Chile se expresa en una mala eficiencia de las viviendas, bajo confort térmico, gasto excesivo de energía, e interrupciones del suministro eléctrico. Por ello, la agrupación propone indicadores territoriales y tridimensionales para construir políticas públicas, que avancen hacia una caracterización más compleja de este problema.
Para la coordinadora de la RedPE y académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Anahí Urquiza, esta realidad representa uno de los tantos desafíos del país en materia energética. “Debemos seguir trabajando por generar conciencia sobre este fenómeno como un problema social en Chile. Es fundamental trabajar colectivamente y en diálogo con la sociedad civil. Desde la colaboración podremos pensar en estrategias sectoriales, además de hacernos cargo de las necesidades de nuestra población y las diferentes condiciones de desarrollo en regiones. Este tema no se soluciona sólo con políticas públicas y por ello es fundamental generar otras herramientas y dinamizar el mercado”, agregó.
La investigación impulsada por la RedPE expone que actualmente más del 66% de los hogares chilenos presenta problemas de eficiencia energética y un 21% de las personas declara pasar frío al interior de sus viviendas en época invernal. Producto de estas dificultades, múltiples familias no pueden asegurar necesidades básicas como calefacción, ventilación, agua caliente sanitaria y la opción de cocinar o refrigerar alimentos, entre otras actividades asociadas a la confortabilidad térmica.
La gerente de INFOR de la sede Los Ríos, Alejandra Schueftan, integró la mesa de diálogo del conversatorio “Pobreza energética y desafíos sectoriales”, junto a representantes de las otras tres instituciones que firmaron convenios de colaboración con la Universidad. “Uno de puntos más importantes de este contexto es la brecha en información técnica sobre eficiencia energética y cómo hacerla llegar a los diversos actores, sobre todo cuando se trata del usuario. Además de atender los lenguajes y formatos utilizados, se ha vuelto fundamental generar modelos de financiamiento para incorporar al sector privado en esta gestión”, comentó.
En tanto, el jefe nacional de Ingeniería y Construcción de Techo Chile, Carlos Westermeier, concluyó que “el contexto ha cambiado bastante y hemos debido replantear soluciones. El problema de la pobreza energética no se soluciona en la vivienda, sino también entregando conocimiento a las comunidades y las familias con las que trabajamos. Desde hace dos años comenzamos a hablar sobre este fenómeno, pues impacta en la manera de diseñar los hogares. Cada territorio tiene ciertas particularidades que deben ser abordadas desde distintas formas y por ello hemos insistido en colaborar con otras instituciones”.
El documento de la RedPE propone conceptualizaciones e indicadores territoriales y tridimensionales de pobreza energética, para impactar la política pública en esta materia.
El evento realizado en Casa Central de la U. de Chile, fue presidido por el Rector Ennio Vivaldi, quien destacó los desafíos para enfrentar este fenómeno.
La coordinadora de la RedPE y académica de FACSO, Anahí Urquiza, agregó la importancia de entender la pobreza energética como un problema social de Chile.
La iniciativa contó con la participación de INFOR, Techo Chile, Adapt Chile y ACERA; instituciones con las que la U. de Chile firmó convenios de colaboración para la gestión climática.

Pobreza Energética: “Nuevos desafíos para la articulación entre Academia y Política”

El seminario tuvo como objetivo establecer un diálogo entre Academia y Política pública sobre uno de los desafíos de la Agenda Energía 2050: la Pobreza Energética. Junto a organismos del Estado (MINSAL, MINVU, MMA, MINE y MDS) se debatió en torno a los desafíos que este fenómeno conlleva y sobre las posibilidades de articular los conocimientos producidos en la academia con la política pública, para abordar de forma coordinada el fenómeno de la pobreza energética en Chile.

La RedPE presentó una definición preliminar para observar pobreza energética considerando las particularidades del contexto chileno. En base a esta definición, se presentó un análisis sobre las políticas públicas actuales y sus posibilidades de responder a los desafíos que este fenómeno conlleva. Por otra parte, se convocó a los distintos Ministerios a observar cómo es posible abordar la pobreza energética a partir de las políticas que implementan y a pensar formas de articular un trabajo conjunto entre Ministerios y con la Academia.
El encuentro se llevó a acabo el día 24 de noviembre en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.

“Desafíos para Enfrentar la Pobreza Energética en Vivienda”: El nuevo curso que imparte RedPE en la Universidad de Chile

RedPE comenzó a impartir un curso sobre pobreza energética para los y las estudiantes de pregrado de arquitectura durante el segundo semestre del 2018 en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. El curso busca entregar herramientas al estudiantado de arquitectura, las cuales les permitan analizar, discutir e identificar los factores que influyen en la problemática de la pobreza energética presente en los hogares chilenos, además de reflexionar sobre las políticas públicas y barreras que existen sobre el tema a nivel nacional.

El objetivo principal del curso es que los y las futuras arquitectas puedan visibilizar el problema desde una mirada interdisciplinaria y multidimensional, lo cual les permita tener una visión crítica en torno al concepto de pobreza energética y así poder buscar soluciones territoriales para afrontar el problema. De esta forma, se espera que para final de semestre los estudiantes sean capaces de crear un instrumento de medición y proponer estrategias de superación a la pobreza energética.

El ramo que se imparte por primera vez en la Universidad de Chile está organizado por la coordinadora de RedPE, Alejandra Cortés y contará con una serie de charlas expositivas de distintas disciplinas, con profesionales que trabajan directa e indirectamente en pobreza energética. A la vez, se han invitado a actores del sector público y privado, los cuales abordan de diferente manera esta problemática.

Para Cortés, académica de la FAU, la importancia del curso recae en generar en el estudiantado un pensamiento crítico sobre la complejidad del concepto, y a su vez, que sean capaces de crear propuestas arquitectónicas territoriales para su solución: “La importancia de enseñar estos temas, radica en la necesidad de diseminar a nivel de pregrado, los desafíos país que tenemos en relación a la pobreza energética. Así como poner en valor los aportes que pueden y deben hacer las distintas disciplinas en esta materia”.

Por último, la coordinadora señala que la academia juega un valioso rol en la solución del problema, ya que, a través de sus instancias investigativas y formativas en la arquitectura, puede aportar en el desarrollo de instrumentos para medir, evaluar y analizar la pobreza energética a escala residencial en Chile.


Los desafíos de la medición de la pobreza en la región de Aysén

Los resultados de la encuesta CASEN 2017 admiten una doble interpretación para el caso de la región de Aysén. El primer análisis se centra en los datos propiamente tales, los que muestran una disminución sostenida de la tasa de pobreza, llegando a un 4,3% de la población regional.

Por otra parte, la medición de la pobreza multidimensional, entendida como la acumulación de carencias en distintas dimensiones del bienestar presenta un aumento no significativo de 2,1 puntos llegando al 19% los hogares de la región. Esto significa que casi uno de cada cinco habitantes de la región vive en un hogar en que se acumula un nivel relevante de carencias que impiden alcanzar condiciones de vida adecuadas, las que en el caso de Aysén se expresan en bajos niveles de escolaridad, malnutrición infantil, bajos niveles de adscripción al sistema de salud y de cotización.

Estas cifras muestran que la pobreza es un fenómeno que no sólo se resuelve a través del funcionamiento de los mercados y la generación de ingresos, sino que también se necesita un sistema público de protección social que amplíe las oportunidades de bienestar de los ciudadanos.

La segunda interpretación va más allá de las cifras e intenta avanzar hacia una reflexión sobre la pertinencia territorial de las actuales metodologías e instrumentos que se utilizan para medir la pobreza. Partiendo de la base de que toda medición prefigura los fenómenos medidos y los marcos de acción para abordar sus soluciones, el diagnóstico es que actualmente se está midiendo una pobreza desterritorializada, y, por ende, las políticas públicas tienden a concentrarse en las variables individuales de la pobreza, sin tomar en consideración los territorios como espacios de oportunidades o de rezago. Este problema se expresa en tres aspectos.

En primer lugar, la línea de la pobreza se mide a partir de la valorización de una canasta de consumo considerando los precios promedios a nivel nacional, sin considerar situaciones territoriales, como el aislamiento territorial, que se asocian con un aumento en el costo de la vida. En segundo lugar, el alcance y representatividad de la encuesta CASEN excluyen territorios que son de vital importancia para las dinámicas territoriales de la región de Aysén, como son las comunas de Lago Verde, Guaitecas, O’Higgins y Tortel. Finalmente, los indicadores medidos carecen de una especificidad territorial que den cuenta de problemáticas locales, como por ejemplo la movilidad y la pobreza energética.

Lo anterior no implica dejar de lado la encuesta CASEN, sino que más bien debiera impulsar un trabajo regional que complemente la medición de indicadores de desarrollo humano con un enfoque territorial.

Sebastián Ibarra González. Candidato a Doctor en Ciencias Sociales, Universidad de Ámsterdam. Académico de la carrera de Trabajo Social, Universidad de Aysén.

Columna disponible aquí

Importante avance con acuerdo para electrodependientes abre desafíos relacionados a pobreza energética en el sector Salud

Contar con suministro de energía permanente es fundamental para las personas cuya vida se sostiene en equipamiento médico que requiere electricidad. Son los electrodependientes, que, según cifras del Ministerio de Salud, son 20 mil en Chile.

El 11 de diciembre el Ministerio de Energía y la asociación de Empresas Distribuidoras de Electricidad formalizaron un acuerdo para resguardar la salud de un grupo inicial de 730 familias, con el propósito de beneficiar al total en el primer semestre de 2018.

La iniciativa público-privada establece descuentos relacionados al consumo de electricidad por el uso de equipos médicos y soporte de respaldo en caso de cortes prolongados. Este equivale a 50 kWh/mes (5.500 pesos) y será aplicado en las boletas eléctricas de clientes residenciales con pacientes electrodependientes.

Las empresas también se comprometieron a no cortar el suministro en caso de deuda y a dar solución en forma prioritaria en caso de cortes de energía prolongados. Esto es importante, debido al precedente del invierno de 2017, cuando la Región Metropolitana sufrió una larga interrupción del suministro eléctrico iniciado por el mal tiempo. También se comprometieron hacer todos los esfuerzos para proveer soluciones técnicas que mitiguen los efectos de los cortes de energía, ya sea a través de una atención prioritaria en la falla que afecte al domicilio del paciente o mediante acciones que ayuden a extender el funcionamiento del dispositivo de uso médico, como la entrega de equipos que permitan abastecer de electricidad a quien lo requiera.

Si bien el acuerdo muestra un avance en términos de cubrir una necesidad energética fundamental en materia de pobreza energética, los altos consumidores energéticos del sector salud –particularmente hospitales y clínicas– enfrentan un desafío mayor, que en la era del cambio climático adquiere vital importancia. Este sector deberá establecer estrategias efectivas que permitan asegurar la energía para procedimientos médicos, para el almacenamiento de químicos y medicamentos, para mantener condiciones adecuadas para los cuidados de salud y para otras acciones propias de sus obligaciones.

Ver Noticia en Diario UChile.

Macarena Valdés. Co-responsable Línea Bienestar, Cultura y Eficiencia Energética. Especialista en Epidemiología, Escuela de Salud Pública.

Marisa de Martini. Especialista en Periodismo y Comunicaciones. Centro de Energía


Pobreza energética como desafío para las Estrategias Energéticas Locales

En octubre se realizó la “Feria Nacional Comuna Energética 2017, aportando al desarrollo energético local en Chile” en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) organizada por el Ministerio de Energía. Participaron Javier Piedra, tesista de magíster de la RedPE y director de la ONG Energía Para Todos, y Catalina Amigo, investigadora y coordinadora ejecutiva de la RedPE, junto a representantes de la sociedad civil, de la academia, funcionarios de municipios de distintas comunas así y autoridades del Ministerio de Energía y del Ministerio del Medioambiente, abriéndose instancias de diálogo y cooperación entre el mundo público y privado. En este contexto se firmó una declaración para aportar al desarrollo energético local.

El proyecto Comuna Energética es un programa del Ministerio de Energía que busca incentivar los proyectos que implementen acciones relacionadas a energías renovables y a la eficiencia energética a escala comunal. Hay 35 comunas adheridas y 23 cuentan con una Estrategia Energética Local.

En este contexto, pensar el fenómeno de la vulnerabilidad energética en los territorios plantea un nuevo desafío y abre un importante foco de observación e intervención, abordable desde el programa Comuna Energética. El desarrollo de las estrategias locales implica realizar un diagnóstico que permite observar a escala territorial las dimensiones de la pobreza energética. De esta forma, las Estrategias Energéticas Locales podrían, potencialmente, colaborar en la generación de indicadores para observar y medir pobreza energética en los territorios, así como implementar proyectos que permitan reducir la vulnerabilidad energética de la población.

Como RedPE, proponemos observar la pobreza energética en relación a tres dimensiones: acceso a la energía, calidad de la energía y equidad energética. En esta línea, la energía y las carencias energéticas se constituyen en un factor de la pobreza que limita las oportunidades objetivas y subjetivas de las personas de  desarrollar las capacidades necesarias para participar social, cultural y económicamente de la sociedad de la cual forman parte, afectando su calidad de vida en relación a diversas dimensiones del desarrollo humano.

A partir del trabajo interdisciplinario, hemos identificado la importancia de observar la vulnerabilidad energética desde una óptica territorial. En este sentido, la gestión de planes energéticos comunales responde a una escala lo suficientemente pequeña como para observar las particularidades climáticas-geográficas y socioculturales, para así considerarlas en el diseño de las Estrategias Energéticas Locales.

Este tipo de programas puede contribuir a mejorar las condiciones de acceso a la energía en localidades donde aún no existe suministro, y también a mejorar la calidad y la continuidad del mismo, cuando lo hay. La instalación de proyectos y la gestión local de la energía permiten mejorar las capacidades de resiliencia de las comunidades, reconociendo las oportunidades de los actores para utilizar los diversos recursos existentes en los territorios para enfrentar -e incluso mitigar- la pobreza energética de forma sustentable. Esto colaborará en el desarrollo de capacidades de respuesta y adaptación ante posibles situaciones de desastres socionaturales u otras situaciones derivadas del cambio climático.

Como RedPE destacamos las posibilidades de gestión y manejo local de las energías que este programa permite generar, fortaleciendo las capacidades y el conocimiento de las personas respecto de sus territorios.

Catalina Amigo. Investigadora y Coordinadora Ejecutiva RedPE, linea Bienestar, cultura y eficiencia energética. Tesista Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad – U. Chile / Tesista Magíster (CR)2 / CITRID

Javier Piedra Tesista RedPE Magíster en Gestión y Políticas Públicas, línea Energía, políticas públicas y modelos de desarrollo. Director ONG Energía para Todos


Los desafíos del desarrollo sustentable en la educación superior.

Hasta la ciudad alemana de Hamburgo llegó en septiembre pasado la investigadora y coordinadora ejecutiva de la Red de Pobreza Energética, Catalina Amigo, para representar a Chile en el Hamburg Sustainable Development Summit (HSDS). Por invitación de la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad de Hamburgo y en el marco de la colaboración UHamburg – UChile, Amigo asistió al congreso que estuvo centrado, principalmente, en cómo abordar el desarrollo sustentable en instituciones de educación superior y, asimismo, en los desafíos que este modelo conlleva.

“He estado recopilando muchas ideas, herramientas y diferentes experiencias sobre cómo implementar la sostenibilidad en las instituciones de educación superior. Esta es una gran oportunidad para nosotros. Como país latinoamericano abordamos este tema desde una posición muy diferente, porque tenemos otros tipos de problemas que son distintos a los de los europeos. Pero aun así es genial estar aquí aprendiendo nuevas ideas que definitivamente compartiré con mis colegas, estudiantes e investigadores cuando regrese a Chile “, sostuvo la investigadora tras participar del encuentro en Alemania.

En ese sentido, Amigo destacó los principales aprendizajes desprendidos de su participación en el HSDS, principalmente, en torno a los objetivos y desafíos de la Red de Pobreza Energética.

“¿Cómo abordamos el desarrollo sustentable en la Universidad de Chile en los diferentes ámbitos: docencia, investigación y extensión?”, es una de las preguntas que surgen -dice-. “Acá rescatamos la importancia de incorporar el desarrollo sustentable como un principio transversal en las instituciones de educación superior, esto implica comprender la sustentabilidad como algo que no sólo es necesario pensar ‘puertas afuera’ sino también ‘puertas adentro’. Es decir, en el quehacer cotidiano de la Universidad, con una responsabilidad tanto de académicos, como estudiantes y funcionarios”, agrega.

En ese sentido, explica que lo anterior “implica modificar la cultura organizacional al igual que mecanismos y estructuras universitarias, en pos de impulsar el abordaje de los desafíos ambientales del siglo XXI”.

“Por otro lado, es urgente tomar conciencia que todo lo que se investiga y desarrolla en la Universidad tiene implicancias económicas, políticas, sociales y medioambientales que deben ser reconocidas y consideradas por la comunidad universitaria. Por último, se destaca la necesidad de activar procesos de cambio social y de desnaturalización del actual modelo de desarrollo para lograr que el “pensar sustentable” (considerando implicancias socioculturales, económicas y medioambientales de las acciones ejecutadas) sea el pensamiento natural en nuestra institución”, subraya.

En esa línea, Amigo rescata uno de los temas que se tomó la tercera jornada del encuentro, donde se abordó principalmente la necesidad y la importancia de generar redes, fomentando el trabajo tanto inter como transdisciplinario.

“Esto nos lleva a reforzar un aprendizaje que ya venimos construyendo como Red: el esfuerzo de construir una plataforma de colaboración entre distintas disciplinas para abordar temas complejos relacionados al desarrollo sustentable. En este sentido, hemos avanzado en esta dirección, trabajando colaborativamente la temática de pobreza energética en nuestro país. Cabe destacar que este esfuerzo ha significado también el desafío de trabajar coordinadamente con otras universidades, centros de investigación y otros organismos institucionales del país, lo que ha enriquecido significativamente la discusión y los aprendizajes. Se espera prontamente poder consolidar una Red a nivel latinoamericano, ya que la pobreza energética requiere de una aproximación territorial que contemple las diversas escalas en las que se manifiesta como fenómeno: desde el hogar, lo local, regional, nacional, latinoamericano y global”, reflexiona.

En esa línea, agrega que durante el congreso “de igual forma, la transdisciplina se destaca como una herramienta metodológica necesaria para construir soluciones efectivas y atingentes a los problemas que el modelo de desarrollo sustentable plantea. En ese sentido, se destaca la importancia de construir redes de trabajo que permitan crear espacios coordinados de trabajo colaborativo, aprendizajes y diálogos amplios y diversos, espacios donde además exista el desarrollo de investigación, extensión y docencia. El trabajo en red, en particular, presenta múltiples desafíos como la estabilidad y la tolerancia ante la frustración del fracaso en el proceso creativo de las innovaciones. Se refuerza también la idea de que el desarrollo sustentable es un campo en el que todos tenemos algo que aportar por lo que el trabajo en red se vuelve fundamental, donde los distintos actores deben funcionar en lógicas de colaboración y cooperación, no de competencia”.

Catalina Amigo. Investigadora y Coordinadora Ejecutiva RedPE, linea Bienestar, cultura y eficiencia energética. Tesista Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad – U. Chile / Tesista Magíster (CR)2 / CITRID


Instituciones públicas discutieron los problemas y desafíos de la pobreza energética en Chile

Más de 60 investigadores especializados en diversas áreas y provenientes de distintas universidades conforman la Red de Pobreza Energética, que con el apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) de la Casa de Bello, busca aportar con la construcción de políticas públicas para enfrentar el tema, desde el acceso energético, la calidad de las construcciones y la salud de los habitantes en el país.

Contribuir con el diseño de políticas públicas que permitan alcanzar un acceso universal y equitativo a servicios energéticos modernos, confiables, sustentables y asequibles para toda la población nacional, es uno de los principales objetivos de la Red de Pobreza Energética, que el viernes 1 de septiembre realizó un tercer taller interdisciplinar para consolidar el trabajo de los 65 académicos e investigadores que la componen.

En la actividad, organizada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) de la U. de Chile, participaron autoridades del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y representantes de los ministerios de Energía, Desarrollo Social, y Vivienda y Urbanismo. Además, los participantes expusieron los avances de la Red, metodologías de trabajo, acercamientos conceptuales sobre el tema, indicadores nacionales de energía y proyectos futuros, que a fines de 2017 permitirán construir un informe con estrategias e instrumentos de evaluación.

De acuerdo a la coordinadora de la Red y Académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Anahí Urquiza, “hemos revisado diversos instrumentos de medición a nivel nacional, logrando un panorama general sobre el tema. Por ejemplo, más del 99 por ciento de la población chilena accede a la energía, pero existe un porcentaje importante de ciudadanos que pasan frío, destacando a los grupos socioeconómicos más bajos y dejando en evidencia que el país no es capaz de llegar al confort térmico. Esto se debe a la falta de aislación en las construcciones y recursos mal utilizados para calentar y que suelen ser contaminantes. A ello se suma que el Estado no cuenta con herramientas específicas para monitorear y caracterizar la pobreza energética en el país, por lo que esta instancia es una oportunidad para darle la visibilidad necesaria e iniciar un trabajo entre sectores para mejorar los estándares de calidad y exigencia”.

Durante estos meses de trabajo, la Red llevó a cabo talleres internos para conectar a los investigadores; creó un centro de documentación online que compartirá estudios de diversas áreas; inició un sitio web de información a la comunidad; y analizó fuentes secundarias de las encuestas de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) de la Red Nacional de Monitoreo (RENAM) y del Ministerio de Energía, entre otras acciones, que generarán una aproximación conceptual y multidimensional sobre el tema.

Asimismo, entre los objetivos propuestos para los tres primeros años de existencia, destaca la construcción de un marco conceptual sobre pobreza energética; la propuesta de técnicas e instrumentos con mirada interdisciplinaria; el desarrollo de espacios abiertos para acceder a conocimiento académico; la consolidación de vínculos nacionales e internacionales; y posicionar el tema como factor relevante para la disminución de la desigualdad en el país.

Pobreza energética: un problema multidimensional y de grandes desafíos para Chile

La pobreza energética se relaciona con la dificultad para satisfacer necesidades de energía consideradas básicas y fundamentales, a partir de condiciones económicas, sociales, culturales y territoriales. Cuando un hogar la presenta, puede provocar problemas de salud, agudizar las condiciones de vulnerabilidad y múltiples dificultades para adaptarse a los cambios climáticos, además de utilizar métodos inadecuados de calefacción que degradan el ambiente doméstico y comunitario.

Para la Coordinadora de la Unidad de Redes Transdisciplinarias VID, Inta Rivas, “el desafío se enfoca en seguir desarrollando investigación con pertinencia social, generando un impacto que mejore las políticas públicas de Chile. Por otra parte, es muy importante darle sostenibilidad a la red, porque es difícil financiar estudios en áreas nuevas como se trata de la pobreza energética. Este es un tema de gran valor estratégico, donde los investigadores abrieron esta plataforma de colaboración y adquirieron el compromiso de abordar desafíos globales con gran valor social. Así que el tercer encuentro también es una oportunidad para sumar a otras instituciones, consolidar el trabajo realizado y profundizar la discusión que se generará en el seminario internacional sobre el tema, planificado para fines de noviembre”.

En cuanto a las líneas temáticas que abordan los académicos, investigadores y profesionales de diversas áreas, destacan: Energía, políticas públicas y modelos de desarrollo; Bienestar, cultura y eficiencia energética; Justicia ambiental, contaminación atmosférica y población vulnerable; Energía renovable y gestión local; y Cambio climático, riesgos socio-naturales y resiliencia.

El Coordinador Nacional del Proyecto de Pobreza Energética en el PNUD, Leonardo Pimentel, destacó que “hasta ahora hemos complementado las actividades de todas las instituciones asociadas, donde hemos trabajado fuertemente en levantar datos desde los proyectos instalados en regiones. La idea es generar información suficiente y representativa de la realidad nacional, donde existe un gran desafío, ya que es un tema que se debe discutir entre ministerios y otras instituciones. La energía considera muchas dimensiones, como acceso, sustentabilidad, calidad, salud y medio ambiente, siendo necesario conceptualizar desde un mismo diálogo”.

En tanto, el profesional de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable del MINVU, Rodrigo Narváez, señaló que “impulsaremos el proyecto Red Nacional de Monitoreo, que instalará gratuitamente monitores de variables ambientales en las viviendas, particularmente en los niveles de temperatura, humedad, contaminantes y ruidos. Con esto generaremos una base de datos real y abierta a todo público, donde la información se entregará en distintos niveles. A los usuarios comunes les llegarán reportes mensuales y notificaciones instantáneas sobre las condiciones de sus casas, mientras que académicos e investigadores podrán obtener mediciones horarias para usar en herramientas de simulación y predicción matemática”.

Por su parte, el profesional de la División de Prospectiva y Política Energética del Ministerio de Energía, Juan Antonio Campos, presentó un proyecto de definición y medición de la pobreza energética en Chile, en base a la percepción de los ciudadanos. “Este es un problema que engloba diversas disciplinas y donde el principal desafío es la coordinación. Existe información disponible pero debemos aunar capacidades para generar instrumentos que permitan medir y monitorear, pues no basta con una definición, sino que debemos implementar acciones concretas para enfrentar esta realidad en sus diversos contextos sociales, económicos y territoriales”, comentó.

Finalmente, el analista del Ministerio de Desarrollo Social, Rodrigo Ibarra, indicó que “estamos explorando un tema muy importante para el desarrollo de las personas y los hogares del país. Existen iniciativas, como la Agenda 2050, que evidencian los esfuerzos de diversas instituciones estatales por visibilizar este problema en el centro de la discusión y como una oportunidad que aporta para el bienestar. Por ello, debemos trabajar por reconocer la importancia de la energía en la medida de pobreza multidimensional que se está instalando, además de considerar las ventajas que otorga el progreso tecnológico en el abaratamiento de recursos”.

La Red de Pobreza Energética cuenta con el apoyo institucional de la Universidad de Chile, a través de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID). También es respaldada por tres centros de investigación FONDAP: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Centro de Investigación en Energía Solar (SERC Chile) y Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA).


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