ÚNETE A LA REDPE
ONG RedPE
Articles Tagged with: Confinamiento

Pobreza energética: saludar al invierno en tiempos de COVID-19

De acuerdo con los datos registrados por la Dirección Meteorológica de Chile, en los últimos 30 años se observa un aumento promedio de temperaturas máximas diarias en gran parte del territorio nacional, a excepción de la zona norte costera que se ha enfriado levemente. Este fenómeno pudo percibirse en el verano reciente con una mayor frecuencia de días con temperaturas que excedieron los 30ºC en el centro y sur del país. Las temperaturas cálidas persisten más allá de la estación estival y nos ofrecen un otoño cálido y seco, haciéndonos olvidar los duros inviernos que vivíamos en décadas pasadas. A pesar de que cada año tenemos estaciones frías más cortas y en promedio más cálidas, prontamente comenzaremos un nuevo invierno, que será el segundo sobrellevando una pandemia.

Saludar al invierno significa para muchas familias aumentar su gasto en combustibles para lidiar con temperaturas más bajas. En las comunas del sur del país —con inviernos más largos que en el centro y norte— las condiciones climáticas obligan a las personas a requerir constantemente energía para mantener un ambiente intradomiciliario saludable y que ofrezca el confort térmico suficiente para desarrollar las actividades de la vida diaria, que durante una cuarentena incluyen las actividades personales, laborales y de esparcimiento, es decir, todo. Por lo tanto, saludar al invierno en pandemia no es trivial ya que significa aumentar aún más el presupuesto del gasto en energía.

Si consideramos algunos datos internacionales de países como China, Italia, India, Alemania y Estados Unidos, podemos encontrar un aumento de la demanda de electricidad residencial y, por lo tanto, del costo para los hogares asociados a los cambios en los patrones de vida y ocupación durante la cuarentena implementada en pandemia. En efecto, las series de tiempo en estos países han mostrado un aumento de la demanda energética del sector residencial que va entre un 11% al 32% en el periodo de confinamiento. Este incremento se atribuye principalmente al mayor uso de sistemas de climatización y electrodomésticos durante las horas del día. En países más cercanos como Brasil, se analizaron los cambios en las cargas eléctricas comparando el periodo pandémico comprendido entre enero a septiembre 2020 con el mismo periodo del año anterior; aun cuando se han reportado descensos importantes que alcanzan el 19% —por ejemplo los descensos alcanzados en la zona sur de Brasil— se plantea que las bajas pertenecen al sector comercial e industrial, y que gran parte de la demanda energética se ha trasladado al sector residencial.

 

A nivel nacional, la Revista Energética de Chile mencionaba el año pasado una disminución promedio de 4,6% en el consumo energético nacional entre marzo y julio 2020 respecto al mismo periodo del año anterior; sin embargo, esta disminución ocurrió en sectores comerciales y de manufactura tal como ocurrió en Brasil. Teniendo en cuenta los datos de 32 comunas de la Región Metropolitana, se estimó un aumento del 17% de la demanda de energía eléctrica residencial durante el mes de junio 2020 con respecto al mismo periodo del 2019. Si consideramos la situación en el sur del país, ciudades como Valdivia, Temuco, Puerto Montt o Coyhaique mostraron problemas de abastecimiento de energía el año pasado, particularmente en el periodo de confinamiento, dado el aumento en la demanda de pellet residencial; de acuerdo con los datos del Ministerio de Energía, la demanda de pellet era de un 18% en junio 2019 y llegó a 40% en junio 2020, es decir, creció más de un 100%.

Los datos nacionales e internacionales nos obligan a reflexionar sobre el real significado de la llegada del invierno en un año donde seguimos viviendo la primera pandemia de la era del Antropoceno. Saludar al invierno en tiempos de pandemia significa aumentar el consumo energético en el hogar y con ello la probabilidad de caer en pobreza energética. Esto implica que las familias se hacen más vulnerables aumentando su probabilidad de no acceder de manera equitativa a servicios energéticos de calidad que les permitan cubrir las necesidades fundamentales y básicas.

Las inequidades socioeconómicas preexistentes se han agudizado con esta pandemia, por lo mismo es esperable que las diversas aristas involucradas en la pobreza energética se vean afectadas. Hogares que pasan frío en el invierno, o que no pueden afrontar sus gastos energéticos, o que aumentan desmesuradamente el gasto en energía, o que acceden a combustibles que afectan la calidad del aire intradomiciliario y ambiental, o que no tienen acceso a sistema agua caliente sanitaria, o que no cuentan con un suministro eléctrico continuo, ven claramente afectado el bienestar integral de sus residentes. Por lo mismo, es perentorio repensar cómo queremos saludar al invierno —y también al verano con sus olas de calor y la demanda de sistemas de climatización— en los tiempos venideros, y cómo haremos para hacernos más resilientes a las futuras amenazas.

Macarena Valdés S. Académica Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile. Investigadora Red de Pobreza Energética

Columna disponible en UChile, El Dinamo y El Mostrador.

Infografía | Pobreza Energética y Confinamiento

Investigadoras e investigadores de Red de Pobreza Energética, RedPE, durante el primer semestre 2020 han comunicado a través de columnas de opinión, conversatorios y seminarios web las profundas desigualdades que ha evidenciado el confinamiento en que se encuentran millones de chilenas y chilenos por la pandemia por Covid_19.

El equipo RedPE elaboró la Infografía Pobreza Energética y Confinamiento para revisar los principales problemas y brechas que existe en el territorio nacional.

Puedes descargar AQUI

Con un amplio respaldo, el Pleno de la Convención Constituyente aprobó la inclusión en el borrador de la nueva Constitución una norma histórica que busca consagrar el “derecho a un mínimo vital de energía asequible y segura”, durante la última jornada de votaciones de norma, el 14 de mayo pasado. La disposición fue incluida en la propuesta de informe final realizada por la Comisión de Medio Ambiente al cierre de las jornadas de trabajo del Pleno.
Así, el artículo que se votó en incisos separados contó con un amplio apoyo de los convencionales de diferentes sectores políticos, alcanzando 114 votos a favor en su primer inciso, y cero votos en contra. Finalmente, el borrador de la Nueva Constitución consagra en el punto 323 “el derecho a un mínimo vital de energía asequible y segura” estableciendo que es “deber del Estado garantizar el acceso equitativo y no discriminatorio” de todas las personas para que puedan satisfacer sus necesidades y velar por “la continuidad de los servicios energéticos”.
Por otra parte, la norma releva la importancia de que el Estado fomente en la matriz energética “renovable y de bajo impacto ambiental”, que cumpla con las características de distribución, descentralización y diversificación, haciendo explícito que la “infraestructura energética es de interés público”. Finalmente, el artículo entrega al Estado el deber de fomentar y proteger a “las empresas cooperativas de energía y el autoconsumo”

COVID-19, PE y desigualdad

  • La emergencia sanitaria causada por el Covid-19 visibiliza la profunda desigualdad social y de género en Chile.
  • Es urgente garantizar el acceso equitativo a la energía para sostener el desarrollo social y económico de la población.
  • La reglamentación térmica debe ser más exigente y crear más programas de apoyo para el (re)-acondicionamiento de las viviendas.

Fuentes

1 EPF (2017). Instituto Nacional de Estadísticas: Ingresos y gastos.

2 RedPE (2019). Policy Paper Pobreza energética. Acceso desigual a energía de calidad como barrera para el desarrollo en Chile.

3 Instituto Nacional de Estadísticas (2018). Encuesta de Presupuestos Familiares, 2016-2017, Santiago, Chile.

4 CASEN (2019). Encuesta de Caracterización Socioeconómica, Ministerio de Desarrollo Social, Santiago, Chile.

5 ENE (2016). Encuesta Nacional de Energía 2016: Resultados principales.

6 Mould, R. & Baker, K. (2017). Documenting fuel poverty form the householders perspective.

7 OMS (2012). Burning Opportunity: Clean Household Energy for Health, Sustainable Development, and Wellbeing of Women and Children.


Infografia: pobreza energética y confinamiento

infografía aquí

El confinamiento y la verdad más cruda de la pobreza energética en Chile


El endeudamiento por cuentas eléctricas es, en buena parte, consecuencia de una excesiva carga de pagos por servicios básicos en relación al ingreso total. Esta situación se agrava debido al aumento del consumo energético producto del confinamiento, el mayor desempleo y la suspensión temporal de contratos debido a la crisis, especialmente entre los más pobres.

Encender la luz para leer, cocinar o comer. Cocinar para desayunar, almorzar y tomar once o cenar. Encender el calefont para tomar una ducha caliente o lavar la loza. Encender una estufa para calefaccionar la casa. Encender el computador para estudiar y/o trabajar. Esta rutina que muchos de nosotros no nos cuestionamos, requiere de un insumo básico: la energía. Pero, según datos de 2017 de la Encuesta de Presupuestos Familiares, el 22,6% de los hogares no logra cubrir los gastos básicos del hogar, incluyendo los servicios energéticos. El endeudamiento por cuentas eléctricas es, en buena parte, consecuencia de esta excesiva carga de pagos por servicios básicos en relación al ingreso total. Esta situación se agrava debido al aumento del consumo energético producto del confinamiento, el mayor desempleo y la suspensión temporal de contratos debido a la crisis, especialmente entre los más pobres.

Recordemos también que todavía un 10,7% de los hogares no tienen acceso a agua caliente sanitaria. Al menos un 66% de las viviendas actuales fueron construidas antes de la Reglamentación Térmica del 2000, por lo que no se rigen por un estándar mínimo respecto a aislamiento y climatización. Además, en una muestra reciente en 82 viviendas vulnerables de Renca pudimos constatar que 60% de las casas tenían riesgos de electrocución e incendio por sistemas eléctricos fuera de la normativa vigente o por aparatos de calefacción mal mantenidos.

En lo que respecta a salud mental, la pobreza energética (PE) también tiene repercusiones e impactos. Ya en tiempos previos a la cuarentena, se identificaba que en personas mayores la PE conlleva un mayor aislamiento social: para algunos/as el confinamiento es habitual, se quedan siempre en casa, se abrigan más, se acuestan temprano y no invitan otras personas por no tener un lugar cálido para recibir visitas. Por otra parte, era habitual salir de casa para ir a lugares climatizados, como bibliotecas y centros comerciales, rutinas que hoy se ven fuertemente limitadas, intensificándose el riesgo de enfermedades de salud mental por aumento de los niveles de estrés y aislamiento social.

La pobreza energética repercute también en las oportunidades sociales y educativas de las personas: en el acceso a Tecnologías de Información y Comunicación (TICs), acceso a conexión estable a internet para procesos educativos a distancia y/o teletrabajo, acceso a iluminación en horario nocturno, entre otras formas. Sin duda el uso de TICs suele ser un facilitador para el bienestar de las personas con algún nivel de aislamiento social, ya que se constituye como un espacio de ocio, aprendizaje y conexión con otros/as.

La vulnerabilidad energética se resuelve a través de la erradicación de la pobreza en general y mayores ingresos para el 20% más pobre del país. Consta el esfuerzo estatal en el Programa de Hogar Mejor del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, que incluye subsidios para el reacondicionamiento térmico de la vivienda, instalación de paneles fotovoltaicos y/o paneles solares térmicos. Y sin duda, la ley de estabilización de tarifas eléctricas promulgada a fines del año pasado ayuda a las familias chilenas.

Pese a los esfuerzos, necesitamos trabajar aún más sistemática, decidida y mancomunadamente para enfrentar la pobreza energética. Una concreta inclusión de criterios de eficiencia energética en el diseño de la vivienda social, programas más masivos dirigidos a un reacondicionamiento térmico de las viviendas e inserción de paneles solares y también programas de regularización de instalación eléctrica y recambio de artefactos eléctricos eficientes. Adicionalmente, se requiere de un trabajo con iniciativas en conjunto entre el sector público, privado, la sociedad civil y la academia, con el fin de abordar esta problemática de forma integral. Un ejemplo de contribución en este sentido es el Programa de Inclusión Energética (PIE), iniciativa que nos encontramos impulsando desde EBP Chile, en alianza con EGEA ONG y la Red de Pobreza Energética. Esta iniciativa busca se basa en la convicción de que se debe enfrentar la pobreza energética con enfoques holísticos, integrando a las familias vulnerables junto a emprendedores locales. Es por esto que actualmente se está articulando el concurso “Desafío Inclusión Energética”, el cual busca apoyar iniciativas innovadoras por parte de MiPyMEs y desarrolladores de proyectos, que permitan reducir la pobreza energética en distintos contextos territoriales del país.

La emergencia sanitaria causada por el Covid-19 visibiliza una vez más la profunda desigualdad de nuestro país, y la validez de las exigencias sociales por una vida digna, que considere entre otras cosas, el acceso a energía de calidad como una condición necesaria para el desarrollo social y económico de la población, además del bienestar y la salud de las personas. Con la llegada del invierno, se hace más necesario una pieza caliente, una taza de té y unas horas más de luz. Nuestros hijos tienen derecho a recibir una buena educación, la cual en estos momentos también requiere de este insumo básico: la energía.

Nicola Borregaard. Doctora en Economía de Recursos Naturales de la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Gerenta de EBP Chile y Directora de Espacio Público.

Reportaje disponible en la tercera

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from - Youtube
Vimeo
Consent to display content from - Vimeo
Google Maps
Consent to display content from - Google