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Exitoso cierre del proyecto “Superando la vulnerabilidad energética en Renca”

Dos actividades, una el jueves 30 de noviembre y otra el viernes 1 de diciembre, marcaron el cierre del proyecto piloto “Superando la vulnerabilidad energética en Renca”, impulsado por EBP Chile y EGEA ONG, gracias al financiamiento de la Embajada de Suiza en Chile, acompañados por la Red de Pobreza Energética que forma parte de la mesa técnica consultiva del proyecto.

El viernes 1 se cerró el proyecto en Renca, con las palabras del embajador suizo en Chile, Edgar Dörig, quien resaltó los resultados y la necesidad de que se repliquen este tipo de iniciativas en otras comunas del país.

Las autoridades de Renca eligieron 18 familias de seis sectores diferentes de la comuna, a las cuales se les realizó un diagnóstico de la situación de vulnerabilidad energética. Para esto se evaluó el estado de la conexión eléctrica, del calefón, el uso de combustibles para calefacción y el estado general de las viviendas. Tras el diagnóstico se realizó un taller con las 18 familias, en el que se identificaron las principales medidas para reducir la vulnerabilidad energética de los distintos hogares.

Es destacable el carácter personalizado de este piloto, que permitió focalizar los recursos de acuerdo a las necesidades energéticas más urgentes de ser resueltas, considerando las percepciones de las familias.  Entre las acciones realizadas está el recambio de luminarias por ampolletas led, arreglos de conexión del cableado eléctrico, instalación de refrigeradores eficientes, sellado de puertas y ventanas, balones de gas, termos, entre otras. Todas estas medidas están orientadas a mejorar la eficiencia energética de los hogares para reducir el gasto y la demanda energética de cada familia.

Esta iniciativa fue presentada por Nicolás Azócar, en representación del municipio de Renca, y por la académica del Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Chile Antonieta Urquieta, en representación de la RedPE en el Foro Alcaldes ante el Cambio Climático, organizado por ADAPT Chile y la Red Chilena de Municipios ante el Cambio Climático. En este panel se presentaron también las experiencias de Peñalolén, Petorca y Concepción.

Ambas instancias dan cuenta del posicionamiento del tema de pobreza energética y de cómo comienza a materializarse en iniciativas concretas. Las medidas implementadas a través del piloto son una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de las familias, al mismo tiempo que nos retribuyen la experiencia de aprender sobre los desafíos que implica la pobreza energética. Como RedPE destacamos el carácter colaborativo de la intervención, que implicó involucrar a actores del sector público y privado, así como a las familias involucradas. Esperamos que este proceso de aprendizaje permita desarrollar nuevas estrategias de intervención y que impulse el surgimiento de programas para enfrentar la vulnerabilidad energética a escala nacional, sin perder de vista la relevancia de observar esto a escala local y territorial.


Pobreza energética como desafío para las Estrategias Energéticas Locales

En octubre se realizó la “Feria Nacional Comuna Energética 2017, aportando al desarrollo energético local en Chile” en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) organizada por el Ministerio de Energía. Participaron Javier Piedra, tesista de magíster de la RedPE y director de la ONG Energía Para Todos, y Catalina Amigo, investigadora y coordinadora ejecutiva de la RedPE, junto a representantes de la sociedad civil, de la academia, funcionarios de municipios de distintas comunas así y autoridades del Ministerio de Energía y del Ministerio del Medioambiente, abriéndose instancias de diálogo y cooperación entre el mundo público y privado. En este contexto se firmó una declaración para aportar al desarrollo energético local.

El proyecto Comuna Energética es un programa del Ministerio de Energía que busca incentivar los proyectos que implementen acciones relacionadas a energías renovables y a la eficiencia energética a escala comunal. Hay 35 comunas adheridas y 23 cuentan con una Estrategia Energética Local.

En este contexto, pensar el fenómeno de la vulnerabilidad energética en los territorios plantea un nuevo desafío y abre un importante foco de observación e intervención, abordable desde el programa Comuna Energética. El desarrollo de las estrategias locales implica realizar un diagnóstico que permite observar a escala territorial las dimensiones de la pobreza energética. De esta forma, las Estrategias Energéticas Locales podrían, potencialmente, colaborar en la generación de indicadores para observar y medir pobreza energética en los territorios, así como implementar proyectos que permitan reducir la vulnerabilidad energética de la población.

Como RedPE, proponemos observar la pobreza energética en relación a tres dimensiones: acceso a la energía, calidad de la energía y equidad energética. En esta línea, la energía y las carencias energéticas se constituyen en un factor de la pobreza que limita las oportunidades objetivas y subjetivas de las personas de  desarrollar las capacidades necesarias para participar social, cultural y económicamente de la sociedad de la cual forman parte, afectando su calidad de vida en relación a diversas dimensiones del desarrollo humano.

A partir del trabajo interdisciplinario, hemos identificado la importancia de observar la vulnerabilidad energética desde una óptica territorial. En este sentido, la gestión de planes energéticos comunales responde a una escala lo suficientemente pequeña como para observar las particularidades climáticas-geográficas y socioculturales, para así considerarlas en el diseño de las Estrategias Energéticas Locales.

Este tipo de programas puede contribuir a mejorar las condiciones de acceso a la energía en localidades donde aún no existe suministro, y también a mejorar la calidad y la continuidad del mismo, cuando lo hay. La instalación de proyectos y la gestión local de la energía permiten mejorar las capacidades de resiliencia de las comunidades, reconociendo las oportunidades de los actores para utilizar los diversos recursos existentes en los territorios para enfrentar -e incluso mitigar- la pobreza energética de forma sustentable. Esto colaborará en el desarrollo de capacidades de respuesta y adaptación ante posibles situaciones de desastres socionaturales u otras situaciones derivadas del cambio climático.

Como RedPE destacamos las posibilidades de gestión y manejo local de las energías que este programa permite generar, fortaleciendo las capacidades y el conocimiento de las personas respecto de sus territorios.

Catalina Amigo. Investigadora y Coordinadora Ejecutiva RedPE, linea Bienestar, cultura y eficiencia energética. Tesista Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad – U. Chile / Tesista Magíster (CR)2 / CITRID

Javier Piedra Tesista RedPE Magíster en Gestión y Políticas Públicas, línea Energía, políticas públicas y modelos de desarrollo. Director ONG Energía para Todos


Aportes desde Chile a la Gobernanza del Cambio ambiental global

La Red de Pobreza Energética no busca sólo visibilizar la relevancia y urgencia de ese problema para el país, ni únicamente construir evidencias y conceptos que permitan dar adecuadas respuestas al fenómeno. Además de estas no triviales tareas, la RedPE también se propone transformarse en un puente que conecte los diversos y multidisciplinares conocimientos que existen en Chile con los debates, experiencias y preocupaciones que prevalecen en la arena internacional.

El investigador de la red Marco Billi dio un paso más en este esfuerzo logrando que los propósitos y avances de la red fueran expuestos en Lund, Suecia. Ahí se celebró la conferencia anual organizada por el proyecto Earth System Governance, una de las mayores alianzas internacionales de investigación en el área de la gobernanza del cambio ambiental global, dedicada a explorar tanto los problemas como las soluciones para las mutaciones climáticas y ecológicas en el planeta, con una mirada siempre puesta en la justicia y equidad social.

La Pobreza Energética es y debe visibilizarse como uno de los aspectos cruciales de estos esfuerzos, no sólo por las intrínsecas asociaciones que existen entre desigualdades e injusticias ambientales, energéticas y sociales, sino también por las sinergias que pueden derivar del enfrentar todos estos desafíos al mismo tiempo.

Durante la ponencia, Marco Billi no sólo logró sensibilizar la audiencia sobre la importancia de insertar estos temas dentro de la gobernanza del cambio ambiental global; también mostró la necesidad de considerar y aprender de las particularidades de países ‘de medianos ingresos’, como es el caso de Chile, respecto de este fenómeno. De acuerdo a la percepción del investigador, la recepción de la audiencia fue buena destacándose los importantes avances que la RedPE ha logrado en tan poco tiempo en el país. El debate y los comentarios posteriores a la presentación de Marco Billi sin duda serán de gran valor para seguir avanzando en la conceptualización e investigación sobre pobreza y vulnerabilidad energética en Chile.

La Universidad de Lund, que organizaba el evento, es también la sede del Centro de Estudios de Sustentabilidad (LUCSUS) y del Instituto Internacional para Economía Ambiental Industrial (IIIEE), que han demostrado su interés en explorar caminos para seguir colaborando sobre estos temas. En línea con el espíritu de la RedPE, esperamos que los futuros intercambios académicos que surgen de allí contribuyan a romper la barrera que todavía separa el Norte y el Sur del mundo, para avanzar hacia una Tierra realmente más unida y colaborativa para un futuro más sustentable y más justo.

Martes, 10 de Octubre 2017. Lund, Suecia.

Marco Billi. Investigador RedPE, línea Energía, políticas públicas y modelos de desarrollo. Estudiante Doctorado en Procesos e Instituciones Políticas – UAI /Estudiante Doctoral (CR)2 / Investigador Jóven Núcleo Milenio Modelos de Crisis.


Red de Pobreza Energética U. de Chile profundiza colaboración transdisciplinaria con cinco ministerios

En el marco del Seminario de Pobreza Energética “Nuevos desafíos para la articulación entre Academia y Política”, investigadores de la Universidad de Chile dialogaron con representantes de los ministerios de Energía, Salud, Desarrollo Social, Medio Ambiente y Vivienda y Urbanismo, con el objetivo de impulsar una estrategia que permita posicionar y enfrentar el tema a nivel nacional.

Mejorar el acceso a la energía; construir un concepto multidimensional; medir el impacto en comunidades vulnerables; e identificar fuentes contaminantes y problemas de salud, fueron algunos de los ejes abordados durante el Seminario de Pobreza Energética “Nuevos desafíos para la articulación entre Academia y Política”, donde participaron profesores e investigadores de la Universidad de Chile y representantes de cinco ministerios, con el fin de articular sus capacidades en torno a los desafíos considerados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el proceso participativo Energía 2050.

Durante la actividad, realizada el viernes 24 de noviembre en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU), se presentó una definición preliminar para observar la pobreza energética de acuerdo a las dimensiones e indicadores particulares del contexto nacional, como el acceso, la calidad y la equidad. Además, los participantes analizaron las estrategias enmarcadas en las políticas públicas actuales desde cada organismo, considerando los problemas para satisfacer necesidades energéticas, las desigualdades en el gasto y las características de las viviendas respecto a las condiciones climáticas.

De acuerdo a la investigadora del Centro de Energía de la U. de Chile e integrante de la Red de Pobreza Energética, Paz Araya, “este seminario es la consolidación del trabajo desarrollado desde hace varios meses en tres talleres con académicos de la institución y profesionales de otros organismos públicos, para entender cuáles son las dimensiones de la pobreza energética y donde realizamos un informe que la define, con análisis de fuentes secundarias de alcance nacional. Buscamos compartir nuestro conocimiento con el mundo público y la ciudadanía, entendiendo que se trata de un problema complejo que debe visualizarse desde el territorio, las disciplinas y los objetivos en los que trabaja cada institución. Hemos logrado consolidar esta red académica y estamos trabajando en un informe que determine cómo inciden las políticas públicas en el acceso, la calidad y la equidad de la energía”.

El Jefe de la División Acceso y Equidad Energética del Ministerio de Energía, Gabriel Sepúlveda, expuso algunas de las medidas impulsadas desde 2014 para mejorar el acceso a este recurso, como el programa de electrificación para 10 mil viviendas, la incorporación de energías renovables en comunidades indígenas y el mejoramiento de suministro eléctrico en islas, entre otras. “Estamos trabajando con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), para proponerle al país una definición de pobreza energética que nos permita focalizar de mejor manera las políticas públicas y los recursos. Existe un importante número de familias que no puede acceder a la energía eléctrica y tampoco hay suficientes datos para saber dónde se encuentran y cómo podemos llegar a ellos. Por tanto, el diálogo debe establecerse con las mismas comunidades para encontrar modelos de gestión que hagan sostenibles este tipo de soluciones”, comentó.

Asimismo, el Jefe del Departamento de Análisis de la Realidad Social del Ministerio de Desarrollo Social, Juan Cristóbal Moreno, quien presentó un diagnóstico con datos de la Encuesta CASEN 2015, señaló que “es muy importante participar en la medida en que se reconoce otra dimensión de la experiencia de vivir en pobreza, pues hasta ahora no se calcula de manera sistemática. Debemos conectar la discusión con las categorías usadas actualmente para medirla, donde hemos impulsado un trabajo por actualizar la medición de pobreza por ingreso y por incorporar una visión multidimensional de ésta. También es fundamental reconocer que este es un desafío intersectorial, por lo que esperamos compartir experiencias y articular la política pública considerando indicadores que les hagan sentido a todos los participantes de los organismos involucrados”.

La Secretaria Ejecutiva de Construcción Sustentable del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Paola Valencia, enfatizó que “es sumamente importante dialogar sobre las problemáticas que tiene el país en general, pues la investigación producida en la academia es un gran aporte para mejorar la calidad de vida de los chilenos. El gran desafío es lograr que el estándar térmico de todas las viviendas de Chile sea óptimo, por lo que el Ministerio se ha preocupado del tema a partir de líneas de trabajo regulatorias y voluntarias, implementando subsidios para reacondicionamiento térmico de viviendas e incorporación de energías renovables en hogares sociales, además de enfocarse en planes para enfrentar la contaminación ambiental”.

En tanto, el Jefe de la División de Políticas Públicas del Ministerio de Salud, Tito Pizarro, realizó una presentación sobre el impacto generado en las comunidades ante la contaminación energética. “En los lugares donde existe mala calidad de energía para alimentarnos, calentarnos o movernos, estamos generando polución y por lo tanto daño a la salud. Actualmente la población tiene menos años de vida saludable, siendo un problema transversal y que requiere trascender decisiones entre cuatro paredes. Hay que trabajar con los sectores urbanos y rurales, la sociedad civil y los organismos públicos para reflexionar sobre este tema de acuerdo al territorio o las condiciones socioculturales específicas. Por otro lado debemos buscar alternativas y diversificar la matriz energética, teniendo siempre en cuenta el acceso para los grupos con menos recursos”, concluyó el médico.

Finalmente, representantes del Ministerio del Medio Ambiente discutieron sobre la relación de la energía con el ecosistema, destacando problemas en el confort térmico y la calidad del aire en los hogares de Chile. El Jefe de la División de Cambio Climático, Fernando Farías, agregó que “la transformación del clima se debe principalmente a un mal manejo energético a nivel global, donde los fósiles son los mayores productores de CO2. Sin embargo, existen múltiples oportunidades para contar con mejores combustibles y equipos de combustión, pero necesitamos que la población entienda la importancia del uso de fuentes energéticas, por lo que el gran desafío no sólo reside en las políticas públicas, sino también en lo que cada chileno está dispuesto a hacer para mejorar su calidad de vida”.

La Red de Pobreza Energética de la Casa de Bello considera que un hogar se encuentra en dicha situación cuando no dispone de energía suficiente para cubrir las necesidades fundamentales, básicas y secundarias; además de no tener la capacidad de acceder o de decidir entre una gama suficiente de servicios energéticos adecuados, asequibles, confiables, de alta calidad, seguros y sustentables. Mayor información en www.pobrezaenergetica.cl

Ver noticia en la página de la Universidad de Chile.


Los desafíos del desarrollo sustentable en la educación superior.

Hasta la ciudad alemana de Hamburgo llegó en septiembre pasado la investigadora y coordinadora ejecutiva de la Red de Pobreza Energética, Catalina Amigo, para representar a Chile en el Hamburg Sustainable Development Summit (HSDS). Por invitación de la Dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad de Hamburgo y en el marco de la colaboración UHamburg – UChile, Amigo asistió al congreso que estuvo centrado, principalmente, en cómo abordar el desarrollo sustentable en instituciones de educación superior y, asimismo, en los desafíos que este modelo conlleva.

“He estado recopilando muchas ideas, herramientas y diferentes experiencias sobre cómo implementar la sostenibilidad en las instituciones de educación superior. Esta es una gran oportunidad para nosotros. Como país latinoamericano abordamos este tema desde una posición muy diferente, porque tenemos otros tipos de problemas que son distintos a los de los europeos. Pero aun así es genial estar aquí aprendiendo nuevas ideas que definitivamente compartiré con mis colegas, estudiantes e investigadores cuando regrese a Chile “, sostuvo la investigadora tras participar del encuentro en Alemania.

En ese sentido, Amigo destacó los principales aprendizajes desprendidos de su participación en el HSDS, principalmente, en torno a los objetivos y desafíos de la Red de Pobreza Energética.

“¿Cómo abordamos el desarrollo sustentable en la Universidad de Chile en los diferentes ámbitos: docencia, investigación y extensión?”, es una de las preguntas que surgen -dice-. “Acá rescatamos la importancia de incorporar el desarrollo sustentable como un principio transversal en las instituciones de educación superior, esto implica comprender la sustentabilidad como algo que no sólo es necesario pensar ‘puertas afuera’ sino también ‘puertas adentro’. Es decir, en el quehacer cotidiano de la Universidad, con una responsabilidad tanto de académicos, como estudiantes y funcionarios”, agrega.

En ese sentido, explica que lo anterior “implica modificar la cultura organizacional al igual que mecanismos y estructuras universitarias, en pos de impulsar el abordaje de los desafíos ambientales del siglo XXI”.

“Por otro lado, es urgente tomar conciencia que todo lo que se investiga y desarrolla en la Universidad tiene implicancias económicas, políticas, sociales y medioambientales que deben ser reconocidas y consideradas por la comunidad universitaria. Por último, se destaca la necesidad de activar procesos de cambio social y de desnaturalización del actual modelo de desarrollo para lograr que el “pensar sustentable” (considerando implicancias socioculturales, económicas y medioambientales de las acciones ejecutadas) sea el pensamiento natural en nuestra institución”, subraya.

En esa línea, Amigo rescata uno de los temas que se tomó la tercera jornada del encuentro, donde se abordó principalmente la necesidad y la importancia de generar redes, fomentando el trabajo tanto inter como transdisciplinario.

“Esto nos lleva a reforzar un aprendizaje que ya venimos construyendo como Red: el esfuerzo de construir una plataforma de colaboración entre distintas disciplinas para abordar temas complejos relacionados al desarrollo sustentable. En este sentido, hemos avanzado en esta dirección, trabajando colaborativamente la temática de pobreza energética en nuestro país. Cabe destacar que este esfuerzo ha significado también el desafío de trabajar coordinadamente con otras universidades, centros de investigación y otros organismos institucionales del país, lo que ha enriquecido significativamente la discusión y los aprendizajes. Se espera prontamente poder consolidar una Red a nivel latinoamericano, ya que la pobreza energética requiere de una aproximación territorial que contemple las diversas escalas en las que se manifiesta como fenómeno: desde el hogar, lo local, regional, nacional, latinoamericano y global”, reflexiona.

En esa línea, agrega que durante el congreso “de igual forma, la transdisciplina se destaca como una herramienta metodológica necesaria para construir soluciones efectivas y atingentes a los problemas que el modelo de desarrollo sustentable plantea. En ese sentido, se destaca la importancia de construir redes de trabajo que permitan crear espacios coordinados de trabajo colaborativo, aprendizajes y diálogos amplios y diversos, espacios donde además exista el desarrollo de investigación, extensión y docencia. El trabajo en red, en particular, presenta múltiples desafíos como la estabilidad y la tolerancia ante la frustración del fracaso en el proceso creativo de las innovaciones. Se refuerza también la idea de que el desarrollo sustentable es un campo en el que todos tenemos algo que aportar por lo que el trabajo en red se vuelve fundamental, donde los distintos actores deben funcionar en lógicas de colaboración y cooperación, no de competencia”.

Catalina Amigo. Investigadora y Coordinadora Ejecutiva RedPE, linea Bienestar, cultura y eficiencia energética. Tesista Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad – U. Chile / Tesista Magíster (CR)2 / CITRID


Instituciones públicas discutieron los problemas y desafíos de la pobreza energética en Chile

Más de 60 investigadores especializados en diversas áreas y provenientes de distintas universidades conforman la Red de Pobreza Energética, que con el apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) de la Casa de Bello, busca aportar con la construcción de políticas públicas para enfrentar el tema, desde el acceso energético, la calidad de las construcciones y la salud de los habitantes en el país.

Contribuir con el diseño de políticas públicas que permitan alcanzar un acceso universal y equitativo a servicios energéticos modernos, confiables, sustentables y asequibles para toda la población nacional, es uno de los principales objetivos de la Red de Pobreza Energética, que el viernes 1 de septiembre realizó un tercer taller interdisciplinar para consolidar el trabajo de los 65 académicos e investigadores que la componen.

En la actividad, organizada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) de la U. de Chile, participaron autoridades del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y representantes de los ministerios de Energía, Desarrollo Social, y Vivienda y Urbanismo. Además, los participantes expusieron los avances de la Red, metodologías de trabajo, acercamientos conceptuales sobre el tema, indicadores nacionales de energía y proyectos futuros, que a fines de 2017 permitirán construir un informe con estrategias e instrumentos de evaluación.

De acuerdo a la coordinadora de la Red y Académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Anahí Urquiza, “hemos revisado diversos instrumentos de medición a nivel nacional, logrando un panorama general sobre el tema. Por ejemplo, más del 99 por ciento de la población chilena accede a la energía, pero existe un porcentaje importante de ciudadanos que pasan frío, destacando a los grupos socioeconómicos más bajos y dejando en evidencia que el país no es capaz de llegar al confort térmico. Esto se debe a la falta de aislación en las construcciones y recursos mal utilizados para calentar y que suelen ser contaminantes. A ello se suma que el Estado no cuenta con herramientas específicas para monitorear y caracterizar la pobreza energética en el país, por lo que esta instancia es una oportunidad para darle la visibilidad necesaria e iniciar un trabajo entre sectores para mejorar los estándares de calidad y exigencia”.

Durante estos meses de trabajo, la Red llevó a cabo talleres internos para conectar a los investigadores; creó un centro de documentación online que compartirá estudios de diversas áreas; inició un sitio web de información a la comunidad; y analizó fuentes secundarias de las encuestas de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) de la Red Nacional de Monitoreo (RENAM) y del Ministerio de Energía, entre otras acciones, que generarán una aproximación conceptual y multidimensional sobre el tema.

Asimismo, entre los objetivos propuestos para los tres primeros años de existencia, destaca la construcción de un marco conceptual sobre pobreza energética; la propuesta de técnicas e instrumentos con mirada interdisciplinaria; el desarrollo de espacios abiertos para acceder a conocimiento académico; la consolidación de vínculos nacionales e internacionales; y posicionar el tema como factor relevante para la disminución de la desigualdad en el país.

Pobreza energética: un problema multidimensional y de grandes desafíos para Chile

La pobreza energética se relaciona con la dificultad para satisfacer necesidades de energía consideradas básicas y fundamentales, a partir de condiciones económicas, sociales, culturales y territoriales. Cuando un hogar la presenta, puede provocar problemas de salud, agudizar las condiciones de vulnerabilidad y múltiples dificultades para adaptarse a los cambios climáticos, además de utilizar métodos inadecuados de calefacción que degradan el ambiente doméstico y comunitario.

Para la Coordinadora de la Unidad de Redes Transdisciplinarias VID, Inta Rivas, “el desafío se enfoca en seguir desarrollando investigación con pertinencia social, generando un impacto que mejore las políticas públicas de Chile. Por otra parte, es muy importante darle sostenibilidad a la red, porque es difícil financiar estudios en áreas nuevas como se trata de la pobreza energética. Este es un tema de gran valor estratégico, donde los investigadores abrieron esta plataforma de colaboración y adquirieron el compromiso de abordar desafíos globales con gran valor social. Así que el tercer encuentro también es una oportunidad para sumar a otras instituciones, consolidar el trabajo realizado y profundizar la discusión que se generará en el seminario internacional sobre el tema, planificado para fines de noviembre”.

En cuanto a las líneas temáticas que abordan los académicos, investigadores y profesionales de diversas áreas, destacan: Energía, políticas públicas y modelos de desarrollo; Bienestar, cultura y eficiencia energética; Justicia ambiental, contaminación atmosférica y población vulnerable; Energía renovable y gestión local; y Cambio climático, riesgos socio-naturales y resiliencia.

El Coordinador Nacional del Proyecto de Pobreza Energética en el PNUD, Leonardo Pimentel, destacó que “hasta ahora hemos complementado las actividades de todas las instituciones asociadas, donde hemos trabajado fuertemente en levantar datos desde los proyectos instalados en regiones. La idea es generar información suficiente y representativa de la realidad nacional, donde existe un gran desafío, ya que es un tema que se debe discutir entre ministerios y otras instituciones. La energía considera muchas dimensiones, como acceso, sustentabilidad, calidad, salud y medio ambiente, siendo necesario conceptualizar desde un mismo diálogo”.

En tanto, el profesional de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable del MINVU, Rodrigo Narváez, señaló que “impulsaremos el proyecto Red Nacional de Monitoreo, que instalará gratuitamente monitores de variables ambientales en las viviendas, particularmente en los niveles de temperatura, humedad, contaminantes y ruidos. Con esto generaremos una base de datos real y abierta a todo público, donde la información se entregará en distintos niveles. A los usuarios comunes les llegarán reportes mensuales y notificaciones instantáneas sobre las condiciones de sus casas, mientras que académicos e investigadores podrán obtener mediciones horarias para usar en herramientas de simulación y predicción matemática”.

Por su parte, el profesional de la División de Prospectiva y Política Energética del Ministerio de Energía, Juan Antonio Campos, presentó un proyecto de definición y medición de la pobreza energética en Chile, en base a la percepción de los ciudadanos. “Este es un problema que engloba diversas disciplinas y donde el principal desafío es la coordinación. Existe información disponible pero debemos aunar capacidades para generar instrumentos que permitan medir y monitorear, pues no basta con una definición, sino que debemos implementar acciones concretas para enfrentar esta realidad en sus diversos contextos sociales, económicos y territoriales”, comentó.

Finalmente, el analista del Ministerio de Desarrollo Social, Rodrigo Ibarra, indicó que “estamos explorando un tema muy importante para el desarrollo de las personas y los hogares del país. Existen iniciativas, como la Agenda 2050, que evidencian los esfuerzos de diversas instituciones estatales por visibilizar este problema en el centro de la discusión y como una oportunidad que aporta para el bienestar. Por ello, debemos trabajar por reconocer la importancia de la energía en la medida de pobreza multidimensional que se está instalando, además de considerar las ventajas que otorga el progreso tecnológico en el abaratamiento de recursos”.

La Red de Pobreza Energética cuenta con el apoyo institucional de la Universidad de Chile, a través de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID). También es respaldada por tres centros de investigación FONDAP: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Centro de Investigación en Energía Solar (SERC Chile) y Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA).


Académicos U. de Chile aportarán desde la interdisciplina a discusión sobre pobreza energética

Con la participación de 20 investigadores de ocho facultades y centros de investigación, la Red de Pobreza Energética generará nuevas líneas de estudio desde diversas disciplinas, para transferir conocimiento a la sociedad y vincularse con otras instituciones públicas, como el Ministerio de Energía y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Establecer estándares de consumo y calidad que enfrenten las necesidades del país en energía, considerando realidades locales, zonas climáticas y respetando el medio ambiente, es uno de los grandes desafíos de la Red de Pobreza Energética de la U. de Chile, que el viernes 28 de abril realizó su primer taller con académicos e investigadores de diversas disciplinas.

Durante la actividad, apoyada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID), los participantes presentaron sus investigaciones, discutieron nuevas líneas de trabajo y coordinaron los próximos pasos para gestionar la Red, que a fin de año entregará un documento al Ministerio de Energía con estrategias metodológicas e instrumentos de evaluación asociados a la materia. Además, impulsarán una colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el fin de aportar conocimiento sobre acceso y equidad.

De acuerdo al Jefe de la Unidad de Redes Transdisciplinarias VID, Pablo Riveros, “este es un paso fundamental para afianzar miradas sobre un problema de relevancia nacional, pues diversos académicos e investigadores se han manifestado para generar redes dentro de la Universidad y también con otras instituciones públicas. El objetivo es consolidar estos nexos mediante acciones que posicionen a la Casa de Bello como una voz importante ante cuestiones sociales, por lo que esta discusión generará líneas de investigación que serán compartidas con los tomadores de decisiones, generando puentes entre la academia y la sociedad”.

Energía en Chile: la necesidad de un abordaje interdisciplinar

Con la idea de colaborar permanentemente con instituciones públicas, a principios de 2016 se conformó la primera Comisión de Energía en la U. de Chile, que identificó la necesidad de abordar el tema de manera interdisciplinaria, precisando dimensiones e investigaciones que tuviesen en cuenta los contextos territoriales y socioculturales del país. En este escenario, la Red de Pobreza Energética ha reunido a 20 académicos e investigadores de ocho facultades, dándole continuidad al trabajo impulsado en la institución.

Para la Académica de la Facultad de Ciencias Sociales e investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Anahí Urquiza, “la pobreza energética es un problema que requiere una mirada integradora desde diversas disciplinas, pues existen muchas definiciones y se hace necesario identificar líneas de trabajo que nos permitan avanzar de forma articulada. Uno de los enfoques más acotados es el confort térmico, donde se evalúa la capacidad de los hogares para generarlo, teniendo en cuenta la zona climática y el contexto socioeconómico en que se sitúan. Pero también existen múltiples visiones, como la energía para servicios básicos; las condiciones desfavorables cuando hay exposición de contaminantes; y la proporción de gasto que las familias deben dedicar para acceder a este recurso, entre otros”.

El Director del Centro de Energía U. de Chile, Guillermo Jiménez, destacó que “tenemos una excelente oportunidad para compartir nuestras experiencias, definir puntos concretos y planificar acciones que fortalecerán esta colaboración interdisciplinaria entre investigadores. La pobreza energética tiene muchos ámbitos en lo social, económico, ambiental y tecnológico, ya que existe un amplio escenario para mejorar la educación en el tema, las condiciones de acceso, el mal uso de combustibles y la manera en que las personas utilizan este recurso. Por ello, deseamos acercarnos a comunidades locales e implementar procesos que respondan a necesidades reales y aporten soluciones sustentables transfiriendo conocimiento”.

Asimismo, el Académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Patricio Mendoza, señaló que “la Universidad es grande y muchos académicos han desarrollado investigaciones que aportan sustancialmente al tema de energía en Chile, sin embargo, esta es la primera vez en que distintas disciplinas convergen bajo el concepto de pobreza energética. El gran desafío es coordinar todas estas capacidades estableciendo diálogos permanentes con el Gobierno, para avanzar en el acceso justo y equitativo de este recurso a nivel nacional”.

En cuanto a las proyecciones de esta agrupación, se comenzarán a explorar vínculos con contrapartes nacionales e internacionales para postular a fondos públicos que permitan visibilizar aún más el tema en el país. Por lo que se ha planificado la realización de dos encuentros entre investigadores, un seminario internacional a mitad de año, un sitio web y la creación de una mesa técnica con el Ministerio de Energía.


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