La RedPE se compromete con inédita campaña científico – ciudadana de medición de la calidad del aire en Coyhaique
El proyecto EXCAMP 2022 busca conocer las diferencias en la calidad del aire en distintas zonas de la ciudad y dentro de las viviendas, así como identificar cuáles son las percepciones de la población sobre los episodios críticos por contaminación atmosférica.
La contaminación atmosférica por material particulado fino (MP2,5), generado principalmente por la combustión de leña húmeda y otros combustibles de mala calidad, es uno de los principales problemas ambientales de las ciudades del centro sur de Chile y una de las consecuencias directas de habitar en condiciones de pobreza energética.
Este es un problema especialmente grave en Coyhaique. De hecho, según el último Reporte del Estado del Medio Ambiente (2021), es la zona urbana que exhibe, por lejos, las mayores concentraciones promedio en 24 horas de material particulado fino (MP2,5), llegando hasta los 195 ug/m3 en la estación de monitoreo Coyhaique I, muy por sobre la norma de 50 ug/m3. Y si bien los datos demuestran que los niveles de contaminación han ido disminuyendo en los últimos años, lo que ha sido asociado a una serie de políticas públicas derivadas del Plan de Descontaminación Atmosférica de Coyhaique (PDA) que rige en la zona, la situación implica un serio riesgo de salud para la población.
Esta es la razón que llevó a una serie de universidades, instituciones científicas y ciudadanas y al Ministerio de Medioambiente a unirse y colaborar con la campaña EXCAMP 2022, que busca identificar las diferentes respuestas – ciudadanas, gubernamentales y científicas – frente a episodios de contaminación por MP2,5, con el objetivo de conocer aspectos relevantes del problema y de aportar en la búsqueda de nuevas estrategias sobre cómo enfrentarlos.
“Con esta iniciativa queremos hacer dos cosas: conocer mejor las diferencias en la calidad del aire en distintas zonas de Coyhaique, conocer la calidad del aire al interior de las viviendas, y a su vez, aplicar una serie de instrumentos de las ciencias sociales para evaluar las percepciones de las personas que habitan la ciudad sobre la calidad del aire y la contaminación atmosférica”, explica Manuela López, una de las coordinadoras del proyecto EXCAMP 2022 e investigadora del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP).
«Este tipo de iniciativas son muy relevantes pensando que, en Coyhaique, a diferencia de otros lugares, la mala calidad del aire no sólo afecta en los meses de invierno, sino que se extiende también a algunos meses de otoño y primavera, especialmente cuando tenemos condiciones meteorológicas muy extremas como este año (…) De hecho, desde el 1 de abril al 27 de junio, ya hemos tenido 21 emergencias ambientales, nueve preemergencias y seis alertas, es decir 36 episodios críticos en estos tres meses”, agrega.
A MICROESCALA
En el contexto de esta campaña se idearon dos grupos de acciones: una serie de mediciones fijas y móviles de la calidad del aire en el radio urbano de Coyhaique y la identificación de los comportamientos sociales frente al fenómeno. Para ambas, se espera una participación importante de la comunidad.
Sobre el primer tipo de acción, Zoe Fleming, coordinadora del proyecto e investigadora adjunta del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, explica que “el objetivo es realizar mediciones en el peor momento del año, en pleno invierno, para conocer la variabilidad de la calidad de aire en el espacio y tiempo, con mediciones más frecuentes de lo que lo hacen las estaciones del SINCA (Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire). El humo de las chimeneas puede hacer variar la calidad del aire en la misma calle con lo que también varía la exposición de una persona cuando está en el exterior. Así podremos conocer la variabilidad del material particulado a una microescala y también identificar las zonas más saturadas”.
Y agrega: “además, nos interesa entender mejor lo que sucede dentro de las viviendas y cómo el tipo de calefacción o calidad de las casas afecta la calidad del aire al interior”.
Para esto se espera que la comunidad también se involucre y colabore con las mediciones móviles, transportando los instrumentos en sus desplazamientos diarios, ya sea a pie o en sus vehículos, o realizando mediciones de las emisiones a la salida de los ductos de sus viviendas, entre otros.
Por otro lado, también se evaluarán variables físicas y químicas del MP2,5, compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles (COVs), carbono negro, monóxido de carbono (CO), y gases de efecto invernadero como dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4), viento, temperatura y presión, entre otras.
ESTUDIO MULTIDISCIPLINAR
En esta iniciativa colaboran el Centro de Investigación en Tecnologías para la Sociedad de la Universidad del Desarrollo (UDD), el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), el Centro de Ciencia y Resiliencia (CR)2, Universidad Austral de Chile, Universidad de Aysén, Universidad de la Frontera, Instituto de Investigación en Comunicación de la Universidad de La Plata, la Red de Pobreza Energética (RedPE) y el Centro de Ciencias Ambientales y Departamento de Química de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.
Para Sebastián Ibarra, de la Universidad de Aysén, es fundamental, además, el involucramiento de la comunidad de Coyhaique en esta iniciativa. “Consideramos que la ciudadanía debe ser una parte activa de las soluciones que se implementen para abordar el problema de la contaminación del aire. Por lo tanto, esperamos que la participación de la ciudadanía como voluntarios y también respondiendo la encuesta pueda ser un primer paso para generar estrategias para mejorar la comunicación de riesgos y también fomentar prácticas de mitigación de la contaminación del aire y de prevención ante sus efectos negativos”.


